Nº 330


El opositor Ledezma, a su llegada a Madrid: “Venezuela está en el abismo”

El exalcalde metropolitano de Caracas va a ser recibido hoy por Rajoy

JUAN DIEGO QUESADA


Al opositor venezolano Antonio Ledezma, bajo arresto domiciliario desde 2015, le tocaban cada día dos veces a la puerta. A las ocho de la mañana y las ocho de la tarde. Los funcionarios encargados de su vigilancia en Caracas le tomaban una foto, estampaban sus huellas en una cartilla y regresaban 12 horas más tarde. Por la fuerza de la costumbre, la escolta se fue relajando poco a poco y el trámite de la noche dejó de ser sagrado. El jueves, tras planearlo con antelación, cumplió el primer pase de revista con toda tranquilidad, como si no fuera a ocurrir nada extraordinario, y a continuación se escapó por carretera hasta Colombia, dando por seguro que nadie se daría cuenta hasta el día siguiente. Este sábado, al llegar a Madrid en un vuelo comercial desde Bogotá, se sobresaltó al escuchar que se había fugado de Venezuela: "Los presos políticos no se fugan, se liberan a sí mismos".


Ledezma, de 62 años, ha sido recibido hoy por el presidente español, Mariano Rajoy, que le ha transmitido su compromiso de trabajar por una solución plenamente democrática para Venezuela, que "necesariamente" ha de pasar por la liberación de los presos políticos y la convocatoria de elecciones, informa Efe. Es el primer encuentro de una gira que le llevará por todo el mundo explicando su visión sobre lo que está ocurriendo en su país. "Venezuela no es que esté al borde del abismo, es que está ya en el abismo", destacó.

El opositor añadió que después de más de 1.000 días preso había llegado el momento de denunciar "los desmanes" del presidente venezolano Nicolás Maduro. "En este viaje por carretera que hice hasta la frontera de Colombia vi a mujeres y niños rebuscando en la basura. Es un crimen que eso pase en uno de los países más ricos en petróleo del mundo", explicó.

En el aeropuerto le esperaban su esposa Mitzy Capriles y sus dos hijas, Miitzy y Antonietta, esta última embarazada. La familia aseguró no haber sabido nada de los planes de evasión de Ledezma hasta el último momento. "Nunca nos hizo partícipe, hasta el final no sabíamos que vendría", dijo su mujer, que lleva tiempo viviendo en Madrid.

El exalcalde de la capital venezolana, arrestado por una supuesta conspiración contra Maduro, entró a territorio colombiano este viernes solo y tras un viaje de 15 horas por tierra. Llegó de madrugada y tuvo que esperar varias horas a que amaneciera y abriera el puente Simón Bolivar. En su primera declaración desde la ciudad fronteriza de Cúcuta aseguró que "vivió una travesía" antes de pisar territorio colombiano. En el camino sorteó 29 puestos de vigilancia, lo que abre el interrogante de si Ledezma recibió ayuda desde dentro del sistema.


Colombia tampoco puso ningún impedimento a su escapatoria. Las autoridades migratorias explicaron que su entrada al país se registró de forma legal debido a que no existe una orden de captura internacional ni una solicitud formal de detención. El expresidente colombiano Andrés Pastrana, una de las piezas claves en la evasión de Ledezma, le esperaba también en el aeropuerto de Barajas. Pastrana dijo que la fuga se preparaba desde hace varios días y que él mismo pidió al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, que diera garantías de seguridad al opositor huido mientras estuviera en su país, aunque Santos no le llegó a contestar. Fue el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, quien finalmente garantizó el trato preferencial a Ledezma.

Pastrana cree que esta es una ocasión magnífica para que una voz autorizada de la oposición difunda su mensaje por el mundo. "Pero no hay que olvidar que todavía hay muchos presos políticos dentro y Maduro tiene la obligación de garantizarles la vida", agregó.

Por su parte, Ledezma no tardó en pedir unidad a la oposición venezolana, a la que considera responsable de dar aire al Gobierno con sus diferencias. El político criticó abiertamente la decisión de algunos gobernadores opositores de reconocer la Asamblea Constituyente chavista, a la que considera ilegítima, y se mostró contrario al diálogo entre Gobierno y oposición previsto en República Dominicana para principios de diciembre. "Es una trampa", concluyó.

Mientras él se va a embarcar en una gira internacional cuyo recorrido concreto está todavía por definirse, puertas adentro, Venezuela vive una profunda crisis. Las sanciones financieras por parte de Estados Unidos y su precaria situación económica han situado al país al borde de la suspensión de pagos.

Tomado del diario El País de España
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sábado, 18 de noviembre de 2017

EDITORIAL

Juan Páez Ávila

Tal vez previendo que Nicolás Maduro y sus más altos colaboradores, resuelvan ordenarle a la mayoría del Consejo Nacional Electoral (CNE) que convoque por adelantado las elecciones presidenciales, algunos dirigentes de la oposición, e incluso algunos sub grupos que han surgido entre los miembros de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) han expresado públicamente sus opiniones, favorables a escoger en lo inmediato el candidato de la oposición en elecciones primarias, haciendo uso del derecho inalienable de expresar libremente sus puntos de vista, sobre el momento político que atraviesa el país, y en particular los adversarios del gobierno.

El planteamiento podría resultar, si no extemporáneo, por lo afirmado en el párrafo anterior, por lo menos inconveniente a los intereses de la propia unidad democrática, si no se han neutralizado, para no decir arreglado, las serias discrepancias que han surgido en el seno de la MUD, en los últimos días, con descalificaciones personales entre altos y prominentes dirigentes de varios Partidos Políticos.

En las condiciones políticas de la actualidad, aprobar un candidato supuestamente unitario, después de una campaña interna en la que la diatriba política se manifieste con más virulencia, para descalificar a unos y privilegiar a otros, podría no sólo dividir y perjudicar a la oposición que tiene apoyo de la mayoría de los venezolanos, sino también favorecer la política y los intereses del gobierno.

Si al ventajismo del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) por el apoyo que recibe del aparato del Estado madurista, el populismo que en las elecciones regionales pusieron en práctica, repartiendo neveras, que seguramente por el alto costo de la vida pueden permanecer vacías, lavadores, que por el inalcanzable precio del jabón, pueden estar inutilizadas; el abuso de algunos miembros de Plan República que no dejaban a los testigos ingresar a los centros electorales; más la represión violenta de los paramilitares llamados colectivos, del gobierno; la oposición se presenta con un candidato que no goza del respaldo entusiasta de quienes hoy insultan a algunos de sus compañeros, el gobierno puede encontrar la mesa servida, para permanecer en el poder tanto por el fraude cometido por sus secuaces, como por la pasividad e indiferencia de un sector de la oposición. 

El momento parece indicar que los integrantes de la Mesa de la Unidad Democrática, deben sincerar la naturaleza de sus discrepancias, admitir que puede existir un programa de gobierno mínimo, de consenso, pero no un candidato que represente la ideología de todos los que lo apoyan, porque no existe un Partido Único. También hay que admitir, según la experiencia mundial, que el que gane la nominación presidencial, es mayoría, y debe gobernar con apego al programa mínimo, y no por lo que digan las minorías, frente a las cuales debe ser respetuoso, e incluso tomarlas en cuenta para la formación de su gobierno, pero no obediente.



Recomponer la Mesa de la Unidad Democrática debe ser, primero, una iniciativa de la mayoría, y luego una conformación de la totalidad que esté de acuerdo con el programa mínimo para gobernar. Todos pueden ser candidatos en las elecciones primarias, comprometidos a respetar a sus contrincantes, y al final el ganador debe recibir el respaldo, la solidaridad, de los demás participantes. Ello no excluye que alguien que no se sienta representado por la acción del gobierno, pueda abandonar la coalición.

RECOMPOSICIÓN Y DEFINICIONES


Luis Manuel Esculpi


Llueven las críticas. El cuestionamiento está en agenda. Su escenario predilecto parecieran ser las redes sociales. Como suele suceder en estos casos las hay de variados signos y de diversa intencionalidad. Justas e injustas. Ahora solo se destacan los desaciertos. Esta vez la orfandad no acompañaría la derrota. La responsabilidad de la conducción es sentenciada. Obvio que ella no es ajena a la situación. Se evidencian errores. Su silencio resulta a menudo inoportuno. La polémica innecesaria entre los dirigentes contribuye al desconcierto y la desazón.

Se olvidan los éxitos alcanzados. Los logros se minimizan. En la incertidumbre se desata el desahogo. El raciocinio está distante. Las explicaciones resultan insuficientes e ineficientes su narrativa.

Tiempo de recomposición y de redefiniciones. La plataforma unitaria así tendría que asumirlo. Hay que atender el reclamo social. Movimientos vecinales han emplazado a los partidos a propósito de la elección de Alcaldes. Resulta comprensible tal exigencia. Ella no puede conducir a conclusiones aventuradas. No se puede subestimar -con todo y sus limitaciones- el rol de las organizaciones políticas. Resulta impensable reformular la alianza opositora sin contar con ellas.

La Mesa de la Unidad en su desenvolvimiento como conductora de la lucha democrática ha tenido carencias y limitaciones, ha cometido importantes errores - como en toda lucha social y política- lo que no niega los importantes logros alcanzados en un proceso complejo de acumulación de fuerzas, consolidando una nueva mayoría, que le ha permitido el reconocimiento internacional conque cuenta la oposición venezolana en la actualidad.

Quienes elucubran y desde posturas extremas imaginan una concertación de componentes en una alianza excluyendo a los partidos de la MUD están absolutamente separados de la realidad, cuando en la valoración del apoyo recibido de la comunidad internacional, ignoran o pretenden ignorar, que ese respaldo ha sido labrado desde las organizaciones políticas que integran la Mesa de la Unidad.

El reconocimiento de esa evidente realidad no significa desconocer las falencias en el comportamiento de las organizaciones políticas principales, en su relación con los otros partidos y en su comunicación con las organizaciones no partidistas y con la sociedad en general.

Está planteado constituir canales y vínculos fluidos más allá de quienes constituyen lo que podríamos denominar el primer anillo de la MUD, lo que supone necesariamente una óptica más amplia, distante del sectarismo y de la arrogancia. Requisito indispensable para ampliar la alianza con sectores sociales y políticos que trasciendan el actual territorio opositor, susceptible de atraer e incorporar disidencias y evoluciones que se producen y producirán en el campo oficialista.

Resulta comprensible ante el cuadro que hoy presentan las fuerzas opositoras, la renuencia y aprehensión que existen en esas potenciales disidencias del oficialismo para producir desprendimientos significativos, pues no perciben de nuestra parte una actitud alejada de la retaliación, del pase de facturas y de la repetición del viejo refrán "tarde piaste, pajarito". Resulta errónea la creencia que en el campo adversario todo está descompuesto e irrecuperable,concebir el cambio y la futura estabilidad, tan solo con las fuerzas que ahora conforman nuestro bloque, implica una estrecha visión que desconoce los fenómenos inherentes a procesos de transición de regímenes autoritarios a gobiernos democráticos.

Ampliar el frente opositor comporta un propósito político estratégico, para superar la tragedia actual, alcanzar el cambio político, lograr la gobernabilidad necesaria para posibilitar el reencuentro entre los venezolanos y garantizar un rumbo de progreso en paz.

SANCIONADOS AQUÍ MISMITO

MARIO VILLEGAS

Del cielo a la tierra es la diferencia entre ser sancionado por un gobierno extranjero y serlo por el gobierno de tu propio país.

Que decenas de jerarcas venezolanos, entre civiles y militares, hayan sido incluidos en listas negras por Estados Unidos y Canadá representa para esas personas impedimentos y restricciones en el territorio de esos estados o para la realización de operaciones mercantiles y otras transacciones con ciudadanos o entidades de esos países.

Cada país determina las condiciones para que un extranjero ingrese, permanezca, mantenga propiedades y negocios dentro de su territorio, lo cual es inherente a la soberanía y autodeterminación de las naciones. Los gobiernos del fallecido Hugo Chávez y de Nicolás Maduro cerraron la entrada o echaron del país a extranjeros que les resultaban incómodos.

Ninguno de los hombres y mujeres de la cúpula chavista sancionados podrá turistear o tener bienes y negocios en EUU y Canadá, lo cual lejos de ser una tragedia parece ser motivo de regocijo para ellos, como lo han declarado públicamente. Han dicho sentirse orgullosos y honrados de estar en esas listas.

¡Pero hay que ver lo que significa para muchísimas otras personas ser sancionadas en su propio país!

Se trata de compatriotas atropellados de mil maneras por el gobierno y amenazados permanentemente de nuevas y mayores penalidades en su propio espacio territorial, patrimonio de todos los venezolanos. Su delito: pensar, expresarse, disentir, protestar, denunciar, manifestar, quejarse, patalear y votar distinto a como la casta gobernante pretende que lo hagan.

Son millones las víctimas del insulto, la descalificación y la burla oficialista por no profesar, rendirle culto y adoptar la ideología y fraseología chavista. Desde hace rato que estas personas fueron sancionadas por el odio oficialista y tachadas de “apátridas”.

¿Cuántos hombres y mujeres no han sido sancionados con despidos injustificados en sus empleos como servidores públicos por no vestir de rojo, asistir a marchas pesuvistas y aclamar a la cúpula gobernante?

Si usted es opositor o sospechoso de serlo, está sancionado con la prohibición de protestar en el municipio Libertador, so pena de ser reprimido, encarcelado y hasta asesinado.

Si vive en zonas o viviendas con apariencia de no ser afectas al oficialismo, está sancionado con no acceder a los alimentos a precios regulados que comercializa el gobierno.

¿Es usted militar o tiene vocación de ser oficial del Ejército, la Marina, la Aviación o la Guardia Nacional? Está sancionado: jamás ingresará, será ascendido ni podrá mantenerse en la carrera militar si no recita cada día y a cada momento la humillante verborrea dizque revolucionaria y chavistoide.

Sancionados han sido miles de empresarios y productores de la ciudad y del campo que no se arrodillan políticamente al oficialismo y cuyas fincas, empresas o propiedades han sido invadidas, confiscadas, expropiadas, multadas, amenazadas, extorsionadas, intervenidas, asfixiadas, quebradas o cerradas por efecto de las políticas oficiales o por acción de retaliaciones y prácticas irregulares de agentes gubernamentales.

Si usted es militante o dirigente político, está sancionado con el riesgo de ser inhabilitado o apresado a capricho del gobierno, incomunicado, torturado física y psicológicamente, no recibir atención médica, ni medicamentos. Puede ser inocente y recibir la boleta de excarcelación de un juez, pero no saldrá en libertad hasta que a Miraflores le dé la gana.

Postularse a un cargo público por un partido opositor tiene múltiples sanciones: será víctima de todo el aparato del estado, incluido el árbitro electoral, cuyas autoridades harán todo por anular su postulación, impedir la sustitución de candidatos, cerrar o esconderle los centros de votación a sus electores y garantizar impunidad al obsceno ventajismo de los candidatos oficialistas. Si aún así usted gana por abrumadora mayoría, sigue sancionado: tiene que juramentarse ante una entidad írrita e inconstitucional y, pagado ese peaje, ver cómo la neodictadura le recorta las competencias y el presupuesto a la gobernación o la alcaldía que usted ganó. Y por si fuera poco, le nombran un gobernador o alcalde paralelo con muchos más recursos que los que quedan a su disposición.

Si es diputado a la Asamblea Nacional no tendrá salario, ni inmunidad parlamentaria, ni podrá viajar en líneas aéreas nacionales. Tampoco aprobar ninguna ley, porque el ilegítimo Tribunal Supremo la neutralizará. 

Sancionados están los medios de comunicación que no rinden pleitesía a Miraflores. Jamás recibirán publicidad oficial y estarán siempre expuestos a represalias, al cierre o el despojo de su concesión y de sus equipos.

Imposible sentirse honrado y orgulloso de ser sancionado en tu propio país.

SIN UNIDAD NO HAY CAMBIO DEMOCRÁTICO

Gonzalo González


El 15 de octubre el régimen ganó políticamente, la resonancia de su victoria trasciende las posiciones alcanzadas. La licitud y legitimidad de la misma no es un problema para quienes no siendo demócratas se guían por la máxima de que el fin justifica los medios y están dadas las condiciones para que el 10 de diciembre se repita lo mismo. 

La trascendencia de esos resultados está por verse, en todo caso lograron terminar de pervertir el voto como expresión de la soberanía popular y además han logrado desmantelar – momentáneamente o por largo tiempo, no se sabe – la unidad de las fuerzas democráticas.

Lo ocurrido y sus consecuencias obligan a las fuerzas democráticas a abrir un debate incluyente, sincero, riguroso, constructivo, fraterno y sin complejos para desentrañar las causas de lo acontecido. 

La historia reciente nos enseña que las posibilidades de un cambio liderado por los demócratas pasa por la unidad de la oposición. Las victorias del 2008 y el 2015 y la conversión de la MUD en un actor político con suficiente envergadura para representar la alterativa real al chavismo así lo confirman.

Por tanto es indispensable la reconstrucción de la unidad democrática sobre nuevas bases y procedimientos. Una unidad real con visión estratégica y con un funcionamiento incluyente alejado del hegemonismo que facilite la sinergia de todas las fuerzas opuestas al régimen y favorables al cambio.

Asunto nada fácil porque a los egos, planes particulares, al falso dilema planteado por callistas y dialoguistas extremos hay que agregarle la (antes sumergida y ahora visible) contradicción entre quienes creen posible y viable la cohabitación política con el régimen y quienes la descartan escarmentados por experiencias lejanas y recientes.

Las fuerzas democráticas disponen de poco tiempo para saldar sus diferencias y restablecer la unidad. El régimen anda en una especie de guerra relámpago – aprovechando el desconcierto y división opositora- para hacerse de todas las posiciones de poder estatal. Incluso, está en el ambiente un adelanto de comicios presidenciales reproduciendo el formato fraudulento de las regionales y municipales.

El cómo afrontar la embestida continuista del chavismo y prepararse para unas presidenciales deben ser un estímulo suficiente para adelantar una concertación opositora para luchar por un nuevo y diferente CNE y por el regreso de comicios libres, justos y competitivos tal y como lo prescribe el ordenamiento jurídico vigente. Y construir las condiciones para recuperar la unidad. 

Venezuela necesita y demanda un cambio de régimen para revertir este camino a la miseria material y espiritual al cual nos está conduciendo la confluencia entre castristas, militaristas y delincuentes que tiene secuestrado al país. Está en las manos de los demócratas hacer todo lo necesario para facilitar ese cambio. De no hacerlo facilitamos el continuismo chavista con todas las consecuencias nefastas ya vividas o le abrimos la puerta a un tipo de cambio regresivo y antidemocrático, recordemos que la política no tolera el vacío y la presión nacional por un gobierno que garantice orden y seguridad será muy fuerte.

CACAREADO DIALOGO SE CONVIERTE EN NOVELA-CULEBRA

Gerónimo Figueroa Figuera

El cacareado dialogo que tanto le gusta a Nicolás para ganar tiempo y mantenerse en poder, nuevamente entró en etapa de novela-culebra tipo Corín Tellado. Por un lado, Julio Borges y Luis Florido, acompañados por Enrique Márquez en rueda de prensa autoproclamándose como representantes del pueblo venezolano, anunciaron que estaban preparados para entrar en negociación con el régimen de Nicolás, pero sin precisar lo que quieren negociar y en que condiciones. Del lado oficialista que no son pendejos, inmediatamente responden que la reunión sería el 15 de noviembre en la ciudad turística de Punta Cana, Republica Dominicana. 

A los tres días Luis Florido dice que el régimen no ha invitado a los cancilleres a la reunión para que sirvan de testigos de lo que se discuta y se acuerde en las reuniones, por lo tanto, en esas condiciones no puede haber reunión. Seguidamente Borges insiste que si Nicolás no invita a los cancilleres “ellos” no irán a la reunión. Luego el régimen sin anunciarlo públicamente invita a los cancilleres, pero al parecer la invitación fue tardía para colocar en agenda la fecha. Conclusión, Borges y Florido dicen que no irán a la reunión, pero al mismo tiempo surge el rumor que la próxima fecha podría ser el 1 de diciembre.

En otro capítulo de la “culebra” el régimen a través del G-2 cubano deja filtrar que en el dialogo será planteado el refinanciamiento de la deuda externa y el fraude constituyente, pero inmediatamente Luis Florido responde que el refinanciamiento de la deuda no ha sido planteado. En esta respuesta de Luis Florida hay que ser serio, no ha sido el régimen quien planteó lo de la duda si no ellos mismos. Tanto Florido como Borges, han pedido públicamente que le quiten el desacato a la Asamblea Nacional para poder refinanciar la deuda. Es el problema que tienen algunos políticos cuando declaran cualquier vaina y después no se acuerdan de lo que dijeron. 

Siempre hemos dicho que Nicolás lo único que busca con el fulano dialogo es ganar tiempo, pues bien, el tipo al retardar la invitación a los cancilleres, también lo hace con la reunión, mantiene expectativas frente a la comunidad internacional y gana tiempo, que es lo que le interesa. El tipo trabaja como el chapulín colorado, con sus movimientos fríamente calculados. Esa vaina esta mas claro que canto de gallo a las cuatro de la madrugada, quien no quiera verlo así, y actuar como Shakira, si no es sospechoso, pudiéramos decir que es un poco extraño.

Sin embargo, es importante ver la novela-culebra en todo su contexto. Del lado de la MUD en 2016 y 2017, hubo directivos que dijeron que ellos solo apostaban a elecciones pautadas en la constitución nacional, y al mismo tiempo mencionaban las de gobernadores y alcaldes. A gañote limpio y acomodándose la corbata repetían que no estaban de acuerdo con los atajos. Hoy vemos, como Nicolás haciendo maromas ha llegado feliz y contento a las elecciones presidenciales con mucha ventaja que le proporciona no haber cedido nada de lo pedido en los falsos diálogos anteriores y el “triunfo” en 18 gobernaciones el 15 de octubre. 

Mientras tanto, unos cuantos nuevos y reincidentes, ya andan desbocado por la candidatura presidencial de 2018, sin que hayan variado las condiciones del 15 de octubre, como tampoco han resuelto el problema de la UNIDAD ni que van hacer para crear la nueva plataforma ya que la MUD, según los mismos aspirantes a presidentes, está ya cumplió su ciclo. Mientras que el penúltimo capitulo dice que la Asamblea Nacional nombró una comisión para recibir del “pueblo sugerencias y peticiones para llevar al dialogo los días 1 y 2 de diciembre en Dominicana donde se escribirá próximo. Con esto demuestran una sólida improvisación y un afán de protagonismo. 

Atrás quedaron aquellos planteamientos de la campaña de 2015 cuando pedían mayoría en la Asamblea Nacional para resolver la crisis. También quedaron atrás aquellos discursos encendidos a principios de 2016 afirmando que en seis meses se iba Nicolás. Lo mismo ocurrió con las expectativas del revocatorio que prácticamente murió al nacer. Igualmente las protestas de abril a julio, incluyendo el refrendo del 16 donde mas de 7 millones de venezolanos dijimos una vaina y los directivos de la MUD hicieron otra. Ahora el discurso es que con las presidenciales la vaina si es verdad.

Pero, mientras vemos el “espectáculo” de pescueceo entre los autoproclamados “lideres” para ver quien habla mejor sobre lo que debe ser el dialogo con el régimen y la rebatiña por la candidatura presidencial en 2018, la triste realidad es que en los hospitales de todo el país siguen muriendo nuestros niños por hambre y por falta de medicamentos. En ese sentido, por la indolencia mostrada por ambos bandos con las publicaciones en los medios de comunicación social, pareciera que eso les importa un carajo. Será porque nuestros niños no votan, y si están muertos menos. Sobre eso no debemos pasar la página, solo hay que doblarla.

EL ESEQUIBO HOY

Eloy Torres Román

Venezuela fue víctima de un despojo. Guayana fue invadida progresivamente, con la intención de arrebatarnos el delta del río Orinoco, los yacimientos de oro y diamantes, al igual que el poderío maderero existente en la zona. Venezuela intentó acordar con Londres, el ejecutor de estas prácticas, una frontera definitiva y estable en la región. Ante su negativa a un arreglo amistoso, por el contrario, Londres, intensificó su avance. En 1895, Venezuela, solicitó ayuda a los EEUU para invocar la aplicación de la Doctrina Monroe. Éstos, decidieron intervenir, pues consideraron ese avance, como una amenaza para sus propios intereses y presionaron a Londres a dirimir el conflicto en un Arbitraje, y en caso de negarse irían a la guerra. Ante esa declaración Londres aceptó iniciar conversaciones para resolver la disputa territorial en Guayana por medio de un Tratado Arbitral.

En 1897 fue firmado en Washington un arbitraje (tribunal de varios árbitros o jueces nombrado por las partes en conflicto donde se somete un asunto a juicio) Londres, no aceptó que Venezuela se representara directa sino indirectamente por EE.UU. Para Londres, éramos unos “indios bananeros con olor a trópico y hombres de color semi bárbaros con quienes no se podían sentar en la misma mesa a negociar”. El tribunal, conformado por dos británicos, dos estadounidenses y el presidente del tribunal, un jurista ruso, Federico de Martens, quien había escrito un libro “Rusia e Inglaterra en Asia Central”, cuya tesis central: es que ambos Estados “están predestinados por la providencia para dominar a los países bárbaros”. Los árbitros reunidos en Paris en 1899, ese mismo año decidieron lo que se conoce como: Laudo Arbitral de París. Ese año se produjo el alzamiento de Cipriano Castro que derrocó al presidente Andrade. Año que mostraba a Venezuela, internamente, inconexa. Londres, aprovechó esa realidad, para reforzar sus criterios y así obtuvo el territorio en cuestión. Una Venezuela destrozada por la guerra civil sin capacidad política, económica, social, ni militar no pudo oponerse al Laudo, aunque si protestó, varias veces por considerarlo injusto y arbitrario.

Durante 50 años, Venezuela no pudo probar la ilegalidad del Laudo pero, en 1949, se publicó el memorando de Severo Mallet Prevost, y se reveló lo ocurrido. Se descubrió la componenda entre De Martens y los jueces de EEUU y Gran Bretaña. Con su publicación se retomó el estudio de lo ocurrido en 1899. Por lo que fue la gestión democrática y civilista la que asentó la estrategia de exponer ante la O.N.U. la necesidad de anular el Laudo Arbitral, pues presentaba vicios de forma y de fondo. Se consideró nulo, írrito e ilegal. Esto conllevó a iniciar conversaciones con Londres para buscar reparar el daño cometido a nuestro país, que condujo a la firma en 1966 del Acuerdo de Ginebra (aún vigente) el cual establece una serie de pasos para solucionar el conflicto pacíficamente y al cual el naciente gobierno de Guyana se comprometió a respetar lo acordado. 

Guyana, hoy no reconoce lo acordado y avanza en la explotación de la región en disputa. El país debe asumir el Esequibo con seriedad y no permitir esa burla. Hay una realidad que no podemos soslayar: hoy, Venezuela no tiene política exterior y se está deshilachando internamente. El actual gobierno no tiene voluntad, porque no puede contradecir lo dicho por el finado Chávez, quien prácticamente “entregó” el Esequibo. Muy tarde. Luego, sus negociadores al parecer no ponderan las desgracias que se avecinan. Éstos, seguramente actúan de buena fe, pero lo hacen bajo criterios jurídicos y no políticos. No se trata de un divorcio o la liberación de un preso. Por lo que deben tener claro que el derecho, no es un fin en sí mismo, sino un instrumento; en tanto que la política es el norte de la acción del Estado. 

Basta visualizar a Venezuela, cercada ella por un arco semilunar estratégico caribeño, luego, Colombia que sale de su conflicto interno, aprovechará la situación para avanzar sobre el Golfo. Un cuadro que nos hace ver, atrapados y sin salidas. Ningún país puede permitir quedar encerrado geográficamente. El Esequibo es nuestra salida al Atlántico y es vital para el país. Por lo que decimos: la solución al problema no es jurídico, sino político. La controversia se debe resolver políticamente. Lamentablemente este gobierno se ha peleado con todos los países del mundo de donde emergen los magistrados que decidirían la cuestión. Craso error que lamentaremos en el futuro. El gobierno tiene muy malas cartas y su juego igual. De insistir el juego “jurídicamente” lo perderemos todo. Lo único que sale es un arreglo práctico- político, pero se requiere, una política exterior seria y asertiva. Ella no existe. Estamos mal y vamos peor.

EL FRACASO DE UN RÉGIMEN


Pedro Luis Echeverría

El gobierno, militarmente hablando, es fuerte y está resuelto a destruir y hacer desaparecer a la oposición, pero aún con toda su vesania y todos sus soldados, fusiles y tanques, sabe que está ubicado en el bando de los perdedores históricos. La razón está al lado de la oposición, aunque ésta carezca de la fuerza necesaria para imponerla y hacerla respetar por el régimen y su sistema opresor. Se necesitan líderes y organizaciones políticas y sociales que inspiren a toda la nación con sus ejemplos y actitudes y que haga revivir las esperanzas del pueblo venezolano en los momentos sombríos por los que estamos atravesando. A todo opositor le gustaría derrotar al régimen en todos los campos, pero en estos momentos esa victoria total está fuera de nuestro alcance. La lucha entonces se sitúa en la mesa de negociaciones. La movilización de la gente en las calles del país es un camino intermedio entre la violencia política y las negociaciones. La masa ciudadana requiere de algún modo de desahogar su ira y frustraciones y una campaña de acción masiva y el aprovechamiento de las ventanas democráticas que aún perduran constituyen el mejor modo de canalizar esas emociones.

Hay que tener presente que las negociaciones con el régimen no es para establecer un armisticio en que una de las partes le imponga a la otra los términos de la convivencia futura como si de un enemigo derrotado se tratara. La negociación debe conducir al país a la extinción de un sistema opresivo cuyas leyes y normas se orientan a mantener "de jure" a la mayoría de la población en una posición de inferioridad respecto a los seguidores del régimen. Se trata de evitar la consolidación de un monolítico sistema, perverso en sus detalles, implacable en sus propósitos y despiadado en su proceder. Por tales razones no se debe repudiar y tildar de colaboracionistas a quiénes se sientan por la oposición en la mesa de negociación, por el contrario, hay que tenderles la mano. Cabría preguntarnos: Qué fortalece más a la disidencia participar en esas instancias o boicotearlas? 

Los chavistas, miserables "lame culos" de los cubanos, empezaron a gobernar con la luz de la esperanza y están terminando su nefasto régimen regodeándose en el pantano de la ineficacia y la corrupción y subrepticiamente escondiéndose entre las nefastas sombras de un país que destrozaron por su irresponsabilidad y carencia de visión de lo que significa y comporta el compromiso de ejercer el poder. En estos tiempos, el régimen trata de auto legitimarse mediante la manipulación de las leyes, la Constitución y las instituciones de la nación, pero se deslegitima por vía del crimen y las acciones dolosas que a diario comete contra la pureza que debe acompañar las acciones del Estado para poder acreditarlo como tal. Atrás quedaron los tiempos del caudillo. Gobierno, Estado y Revolución ya no son lo mismo; esa noción ha perdido toda legitimidad y se ha convertido en una farsa. Sólo les sirve, a los forajidos que mal gobiernan, para paradójicamente decir, tengo el poder para no tomar ninguna decisión y hacer lo que nos venga en gana. El régimen tiene un líder que se ha aislado cada vez más y más y que acabó por creer sólo lo que desea creer y lo que su recua de facinerosos le hace creer. 

El fracaso del régimen se evidencia en conducir a un país de millones de habitantes que no puede darle trabajo, comida o educación a la mitad de la población; un país que no sabe emplear a los cientos de miles de obreros que necesita para construir carreteras, escuelas, viviendas, hospitales, fábricas, enriquecer los campos y manejar adecuadamente los recursos naturales; un país donde el hambre la ignorancia, la desatención de la salud y el desempleo conducen al crimen y a una criminalidad que lo invade todo; un país abandonado por las autoridades en donde el orden se desintegra: el policía, los jueces, los ministros y otros funcionarios son criminales y los líderes del partido de gobierno unos corruptos. 

Por de pronto, el régimen está sometido a una creciente y combativa presión de la comunidad internacional. Son varias las naciones del orbe que han empezado a establecer sanciones contra el gobierno de Venezuela porque rechazan las formas dictatoriales que éste utiliza para ejercer el poder. Asimismo, la comunidad internacional sistemáticamente nos envía, al gobierno y los opositores, el mensaje que es la negociación y no la guerra el mejor camino para hallar una solución.

DEMOCRACIA UN CAMINO CONTRA LAS HEGEMONÍAS..

Leonardo Montilla

Democracia es según los clásicos el poder del pueblo, para el pueblo, otorgado por el pueblo. En el avance de las nuevas tendencias del pensamiento y del desarrollo humano, es imperioso reflexionar en función de innovar un concepto de democracia cuyo contenido sea definitivamente darle mayor felicidad, satisfacción y participación real al centro de toda acción política que no es otro que el ser humano y su hábitat social, político y económico.

Para los demócratas hoy día se plantea el serio propósito de pasar de ser de una democracia de individuos a una democracia de ciudadanos. El sistema político expresado en la norma constitucional debe ser protagónico en todas las instancias de organización social. La crisis que padecemos, catalogada como la peor de la república en su historia, encontró en los abusos contra la democracia su principal origen.

“Democracia es una forma de organización del poder que implica la existencia y buen funcionamiento del Estado; tiene en el régimen electoral un elemento fundamental de participación y decisión; implica el ejercicio de una ciudadanía integral, absoluta que sea protagonista de sus propias decisiones”(PNUD, 2014). La Democracia es una experiencia histórica particular en la región, que debe ser entendida y valorada en su especificidad, tomando en cuenta la realidad y la dinámica política local de cada país. Siempre resguardando los derechos humanos, la constitucionalidad, la descentralización y la libertad.

El punto fundamental en los tiempos actuales nos lleva a considerar la democracia como escenario de búsqueda de un nuevo modelo de ciudadanía, aquella ciudadanía que permita traspasar la barrera de lo formal, para darle el papel fundamental de erigirse como dueña de su propio destino, sobre bases plurales, solidarias de subsidiaridad y reciprocidad. Hacer de la participación protagónica un hecho verdaderamente colectivo y no un simple modismo de simbologías publicitarias como se hace actualmente, donde los vivos del gobierno de Nicolás Maduro, herederos de la visión autocrática de Hugo Chávez, han utilizado dicha simbología de participación y protagonismo para llevarnos a la peor situación política, económica y moral que como decíamos es recuerde la historia republicana.

Los atropellos a la constitución hacen de la actual gestión pública una permanente violación a los derechos humanos; el fracaso del modelo del socialismo del siglo XXI y de la pretenciosamente llamada revolución bolivariana ha colocado la democracia venezolana en una situación de insatisfacción para con sus ciudadanos. La ecuación Estado, gestión Pública, calidad de vida no existe en el criterio de quienes nos gobiernan, cuyo único norte es atornillarse en el poder para su disfrute particular. La existencia de la ANC es un golpe a la convivencia y a la búsqueda de opciones plurales para superar los malos tiempos.

Unido a esto una oposición errática, sin criterio certero de las necesidades políticas de cambio que exige la población, ayudan al deterioro democrático del país. La decisión de algunas organizaciones políticas en llamar la abstención en el actual proceso de elecciones municipales es otro error de la misma camada del 2005, cuyas consecuencias veremos más adelante.

La naturaleza democrática es un principio inalienable en todos los que pretendan colocar su concurso para salir pacíficamente del régimen militarista que desgobierna Venezuela. La concepción de Democracia social, participativa y protagónica debe ser igualmente parte de la doctrina de quienes hablamos y actuamos en nombre de los cambios. Las Hegemonías son perversiones en todos los ámbitos donde se expresan, son contrarias a la unidad nacional y a la búsqueda de acuerdos y consensos. En los sectores democráticos no debe existir duda en ello. La Unidad somos los ciudadanos y las organizaciones que nos damos. Entregar en una decisión contraria a las realidades locales las alcaldías al gobierno, solo favorece la hegemonía militar gubernamental.

El intento de imponer un sistema político distinto a la naturaleza plural del venezolano concebida por una la izquierda borbónica, corrupta y oportunista de visión militarista encuentra en el centralismo opositor y sus equivocaciones un apéndice de sobrevivencia. Es importante salvaguardar la democracia, el liderazgo nacional demócrata tiene una deuda con el país y debe reivindicarse. Los venezolanos queremos y nos anotamos en una salida pacífica, constitucional y electoral a la crisis de hambre y miseria que padecemos.

LA INCOHERENCIA POLITICA COMO DISCURSO

José R. López Padrino 


La decisión de la mayoría de los partidos integrantes de la MUD de no participar en las Elecciones Municipales representa una demostración más de una legendaria incoherencia política por parte de una dirección que con sus desaciertos ha derrochado la fortuna electoral lograda en el 2015. Una oposición incompetente que lejos de haber hecho un análisis crítico sobre las causas que condujeron a la derrota sufrida en las pasadas Elecciones Regionales, anuncia sin mayores explicaciones que no participará en la próxima contienda Electoral Municipal. 

Lamentablemente gran parte de las organizaciones políticas opositoras se pliegan a quienes después de dos años de fracasos y de desaciertos tácticos han destruido a la “Unidad”. Se unen a aquellos que prometieron salidas fantasiosas (2014 y 2017), Referéndum Revocatorio (RR), las elecciones generales, la aplicación del 350, la hora cero, la marcha a Miraflores, la destitución del ungido Maduro, evitar instalación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y pare Ud. de contar. Es su descabellada decisión han llegado al extremo de amenazar con expulsión a quienes osen presentarse como candidatos a alcaldes.

Son los mismos actores improvisados e incompetentes que en estos últimos años han sido unos fervientes practicantes de “como vaya viniendo vamos viendo" frase célebre de "Eudomar Santos" personaje de la telenovela llamada "Por Estas Calles". Son aquellos que fueron incapaces de entender que era necesario participar en el proceso de las elecciones de gobernadores, al margen del ventajismo oficial y así, mostrar el rechazo al proyecto fascista de Maduro y potencialmente crear una nueva hegemonía en las regiones. Forman el mismo grupo que gritaron que con la participación en las regionales se estaba legitimando y fortaleciendo a la dictadura, y a la ANC. Olvidaron que el voto es un instrumento de lucha popular, un recurso para desobedecer y contradecir al proyecto hegemónico. Es la única arma movilizadora frente a un narcoestado inmoral, aún a sabiendas del carácter delincuencial de los miembros del TSJ y el CNE. Se desaprovechó la coyuntura para acentuar la agonía de este proyecto de dominación fachobolivariano, reaccionario y antipopular.
Es imposible entender a una dirigencia opositora promotora permanente del voto, que ahora cuestiona la vía electoral sin ofrecer caminos alternos para desplazar del poder a Maduro y sus milicos. Que después de impulsar importantes y dolorosas luchas populares por la realización de procesos electorales (RR, regionales, municipales), ahora llaman a abstenerse. Pero la incoherencia es mayor cuando se alega que no se debe participar en las municipales mientras no se renueve el CNE, instancia que organizó las pasadas elecciones regionales, y al mismo tiempo se habla de participar en las elecciones presidenciales del 2018. Nadie duda del carácter truculento y hamponil del actual CNE, pero en el 2015 se demostró que una masiva participación popular está en capacidad de neutralizar la trampa y el ventajismo propiciado por las 4 madamas del CNE. Otros voceros rebasan el límite de lo absurdo al afirmar “no nos interesan las municipales, solo las presidenciales”. 

El régimen ha encontrado “gratuitamente” un nuevo aliado, los abstencionistas opositores. Su política suicida le permitirá al régimen un nuevo triunfo electoral a pesar de su dantesca acumulación de errores que se han traducido en mayor pobreza, exclusión social, hambre, inflación, y represión.

Frente al interés del régimen y los abstencionistas (talibanes tropicales) de evitar la participación en las elecciones municipales, hay que seguir impulsando la participación electoral a fin de seguir ganando espacios políticos. No hay tiempo para discusiones estériles y discursos hipócritas y seudomoralistas. No participar es satisfacer los deseos del oficialismo. Una oposición que ahora renuncia a su mejor arma “el voto popular” jamás podrá ser alternativa frente a la dictadura Madurista.

CONVICCIÓN EN LA PARTICIPACIÓN

Luis Martínez

Participar en los procesos electorales que se han dado y que se darán en el futuro es la decisión correcta para cualquier demócrata que resguarde sus principios y procure acceder al poder por vías pacíficas, constitucionales y electorales. Que el gobierno utilice el poder de manera ventajista, abusando de su condición y propicie procesos fraudulentos para torcer la voluntad popular, no puede ser excusa para abandonar escenarios electorales que representan importantes oportunidades para confrontar abiertamente al gobierno e incluso producir derrotas contundentes como la que se le propino, en la elección de la Asamblea Nacional en el 2015. Por tanto, la participación electoral es importante, mucho más cuando se genera entusiasmo en el sector opositor, pues ello activa una mayor beligerancia y una mayor vigilancia del proceso, minimizando de esta manera, las opciones de fraude que desde el gobierno se quiera pretender.

La decisión de los distintos candidatos a alcaldes en cada uno de los municipios del país, independientemente de las posibilidades que tengan unos y otros, ha sido una decisión valiente y clara, totalmente consustanciada con el objetivo de acumular poder para debilitar al gobierno. Si bien algunos sectores importantes de la oposición han tomado una decisión contraria a la participación, la cual se respeta, pero no la compartimos; creemos que es un grave error que divide y le genera más oportunidades al gobierno en momentos donde, con toda seguridad, este tratara de producir un adelanto de la elección presidencial para aprovechar lo que consideran la dispersión de la oposición. Ante eso, no se puede evadir esa confrontación utilizando los mismos conceptos y argumentos por los cuales no se participa ahora. Es una posición política contradictoria e inconsistente.

En el estado Sucre, donde se escogieron candidatos en los 15 municipios que lo conforman, cabe destacar la valiente actitud de cada uno de ellos al asumir el reto de ser candidato para optar al poder municipal y mejor aún, para procurar resolver los problemas que aquejan a cada uno de nuestros coterráneos; casi todos abandonados y mancillados durante todos estos años, donde más ha sido la burla de quienes lo han gobernado que las respuestas dadas a las comunidades que las demandan. He de resaltar el arduo trabajo de campaña de cada uno de estos candidatos, pero entre ellos, porque la conozco de primera mano, debo resaltar la persistente, laboriosa y constante campaña desplegada por Miguel Vásquez en Ribero, Pablo Rosas en Cruz Salmerón Acosta y Cheo González en el Municipio Bermúdez. Sin duda, ellos y cada uno de los candidatos en los distintos municipios del estado, mantienen opciones de esperanza para los pueblos de Sucre. A este pueblo le hace mucha falta cambiar de gobierno. Comenzar por las alcaldías es una muy buena opción y representa una importante oportunidad para impulsar una gestión pública que coloque al ciudadano por delante de cualquier interés particular, sea político o económico. Convicción en la participación.

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