Nº 344

Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Paraguay abandonan Unasur


La mitad de las naciones pertenecientes al bloque antiestadounidense creado hace una década deciden suspender su membresía

Los presidentes de Argentina y Brasil se dan la mano en un encuentro reciente.



La mitad de las naciones pertenecientes a Unasur, el bloque sudamericano creado en 2008 por el presidente venezolano Hugo Chávez para contrarrestar el dominio de Estados Unidos en la región, decidió suspender su membresía, dijo el viernes un funcionario brasileño a Reuters.


Los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Paraguay creen que el bloque ha estado a la deriva bajo la actual presidencia rotatoria de Bolivia, según un comunicado enviado a los ministros brasileños, visto por Reuters.


Funcionarios de las otras cuatro naciones confirmaron la decisión de suspender las actividades de la organización que ha estado paralizada por las divisiones durante un año y medio. Los gobiernos de centro derecha que han asumido el poder en varios países de la región en los últimos años, han mejorado sus relaciones con Washington en los últimos años.


Unasur se creó hace 10 años cuando el populismo izquierdista defendido por el difunto líder venezolano era más fuerte en América del Sur. Chávez y otros líderes en aquel momento se opusieron a la propuesta respaldada por Estados Unidos de un Área de Libre Comercio en el continente americano y en su lugar establecieron Unasur, una unión económica y política que finalmente sirvió para dar a estas naciones presencia internacional.


La iniciativa también fue un intento de eludir a la Organización de Estados Americanos (OEA), con sede en Washington, que los izquierdistas consideraban una herramienta para promover la política de Estados Unidos en América Latina.


Los miembros restantes de Unasur son Venezuela, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Guyana y Surinam. "Unasur trabaja por consenso, pero las diferencias entre los puntos de vista político y económico de sus miembros son tan grandes que ya no puede operar", dijo un diplomático peruano que pidió no ser identificado porque no estaba autorizado a hablar públicamente.


Tomado del diario El país de España

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sábado, 21 de abril de 2018

EDITORIAL

Luis Manuel Esculpi

En su más reciente rueda de prensa la Presidenta del Consejo Nacional Electoral calificó de falta electoral el "desestimulo del voto" añadiendo que está sujeta a sanción, por estar sancionada por las leyes venezolanas. Afirmación carente de veracidad, porque esas supuestas faltas no están contempladas en la normativa legal que rigen los procesos electorales, ya que en Venezuela no existe la obligatoriedad del sufragio. 

Lo más llamativo de tal declaración es que proviene de quien preside un supuesto Poder que ha cedido sus atribuciones a la voluntad del ejecutivo, que no cumple con las disposiciones constitucionales y de la ley que rige los procesos electorales. Es así como la Constituyente ilegítima ha convocado procesos electorales, que cuando ella misma fue electa no se garantizó el principio de "un elector un voto", posibilitando que el gobierno se garantizará anticipadamente la mayoría en esa Asamblea ilegítimamente. Un CNE que viola de manera flagrante lo establecido en el numeral 10 del artículo 293 de la Constitución nacional que establece: " Los órganos del Poder Electoral garantizarán la igualdad, confiabilidad, imparcialidad, transparencia y eficiencia de los procesos electorales, así como la aplicación de la personalización del sufragio y la representación proporcional ".

 En esa misma comparecencia ante los medios de comunicación la Rectora afirmó: " todo lo que fue incluido en el acuerdo de Santo Domingo y Caracas, el CNE lo ha cumplido...le hemos dado seguimiento para cumplir con todos los acuerdos entre gobierno y oposición". Como acostumbran decir los abogados es público, notorio y comunicacional, que en Santo Domingo la oposición no firmó ningún acuerdo, lo que a su vez provocó la reacción airada de Jorge Rodríguez, quien Tibisay conoce bien porque estuvieron juntos en el órgano electoral. Esa declaración constituye una tacita confesión que el organismo por ella presidido, no hace otra cosa que cumplir con los mandatos provenientes de la cúpula gobernante.

Es necesario recordar que todas las exigencias de la oposición en República Dominicana estaban remitidas al cumplimiento de la ley en materia electoral, es más el acuerdo que redactaron los Cancilleres -incluso los propuestos por el gobierno- se inscribían en esos propósitos y la representación gubernamental se negó a firmarlo.

La empresa encargada de suministrar la plataforma tecnológica y de servicios al CNE, informó después de la "elección" de la ilegítima constituyente, que la data de participación fue manipulada y que la diferencia entre la cantidad anunciada y la que arrojaba el sistema era "al menos de un millón de votos".

Otro hecho que no se puede dejar de lado es la comprobación del fraude en el estado Bolívar, región prioritaria para el gobierno por la existencia del denominado arco minero, la apelación del Gobernador electo, no ha recibido repuesta y entre tanto ejerce el cargo un usurpador. 

Si a eso añadimos la desinformación, el invento de la ilegal revalidación, la inhabilitación de partidos políticos y el cambio caprichoso y de ultima hora de los centros de votación, al lado del comportamiento general de la mayoría del organismo electoral, podemos concluir que el ente que propicia activamente la desconfianza en el voto y no auspicia la participación de los electores, es precisamente el que debiera fomentar esa participación. 

Al margen de la actual controversia en el seno de la oposición en torno a la participación en los comicios convocados de manera precipitada para el mes de mayo, la sola narración de algunas de las irregularidades (no son todas) y las "faltas" cometidas por las damas que integran el CNE, al no propiciar la participación sino por el contrario desfavorecerla, de ser cierta la amenaza de sancionar el "desestimulo", las primeras sancionadas debieran ser ellas. En otras palabras así como una vez se popularizó lo del "autosuicidio" , ahora se pondría de moda lo de las "autosanciones".

LA TRAMPAJAULA ELECTORAL

Raquel Gamus


Con la excepción del movimiento Soy Venezuela, no hubo divergencias sustanciales en los otros partidos de oposición respecto a la negociación de República Dominicana. Específicamente de Henri Falcón solo recuerdo el reiterado reclamo de no haber sido tomado en cuenta y de que el G4 se arrogara el derecho de actuar ignorando a los integrantes minoritarios de la MUD. Recordemos también que una vez que los representantes de la oposición se retiraron de las conversaciones, precisamente por la negativa del gobierno a ceder a sus propuestas, coincidentes por cierto con el documento por los cancilleres acompañantes de ambas partes, fue dirigida una carta al presidente Maduro firmada por los distintos partidos, entre ellos Avanzada Progresista, en el cual se puntualizan las condiciones electorales mínimas exigidas, que resumidamente consistían en la elaboración de un cronograma electoral con margen suficiente para garantizar, construir y difundir adecuadamente las ofertas electorales; permitir la constitución de una misión de observación internacional que verificara todo el proceso; la designación de un CNE equilibrado que garantizara transparencia e imparcialidad; acceso equilibrado a los medios y suspensión de la inhabilitación de partidos políticos y líderes, además de asuntos operativos diversos. Muchos de los cuales en la práctica han sido letra muerta.

La respuesta esperable a la evidencia de la irrevocable decisión gubernamental de impedir esas condiciones que los obligaban a medirse competitivamente era la negativa a participar. El tradicional ventajismo con que había actuado siempre el CNE fue llevado al absurdo en las elecciones de la asamblea nacional constituyente y se multiplicaron con renovada violencia las trampas tradicionales en las elecciones de gobernadores y alcaldes. No se puede dejar de recalcar el impune desconocimiento de los resultados electorales del estado Bolívar y el fraude denunciado por Smartmatic.

Para rebatir el axioma de la conveniencia de participar en cualquier proceso electoral no importa su naturaleza, traigo a colación por ilustrativa la argumentación de Benigno Alarcón, quien en artículo reciente en la revista Politika UCAB sostiene que los procesos electorales sirven tanto para democratizar como para autocratizar mediante la legitimación a los regímenes autoritarios. En aquellos casos en los que un régimen autoritario controla a su capricho las condiciones y el sistema electoral, suele suceder que para reducir la incertidumbre sobre los resultados mucha gente termina votando, mas no eligiendo, con lo cual legitiman el régimen. Esas son precisamente las características de las actuales elecciones presidenciales en Venezuela, por lo que no se trata, como se quiere hacer creer, de que votar por Falcón es la opción correcta para salir de Maduro. Creería más bien que al decidir lanzar su candidatura con las condiciones electorales impuestas Falcón prioriza su posicionamiento en el liderazgo opositor, legitimando de paso un proceso abiertamente fraudulento sin posibilidades de éxito. Lamentablemente, la confusión se ve favorecida por el inexplicable silencio de los otros partidos.

En momentos tan difíciles para la oposición, cuando es imperativa la búsqueda de puntos de acuerdo para salir de esta profunda crisis que nos aqueja, nos sorprende la reciente y sórdida noticia de que un grupo de parlamentarios de UNT, encabezados por Timoteo Zambrano, se separan de su partido y de la MUD para incorporarse al movimiento ProCiudadanos de Leocenis García, un extraño personaje proveniente de un oscuro periodismo que se las ha visto varias veces con la justicia y la cárcel. Sobre intenciones y características de esta jugada recomiendo la lectura del artículo de la destacada periodista Sebastiana Barráez publicado el viernes pasado en el semanario Quinto Día.

EL OBJETIVO Y LA ESTRATEGIA DEL CHAVISMO


Gonzalo González 



El objetivo central y único de quienes gobiernan es perpetuarse en el poder para continuar usufructuando la renta nacional y hacer pingues negocios reñidos con la legalidad interna y externa. La gestión dictatorial y la ocupación del aparato del Estado son requisitos indispensables a cumplir para seguir disfrutando de las mieles del poder y de la impunidad ante sus delitos de todo tipo. 

A la nomenclatura roja no le preocupa ni es su objetivo proteger y promover los intereses de la república ni la libertad y el progreso de los ciudadanos. El resultado de casi 20 años de chavismo es como bien lo dice Américo Martín: “El derecho a la vida y la condición ciudadana es lo que con extrema crueldad le han arrebatado a los venezolanos.” 

Para el logro de sus aviesos propósitos el régimen ha diseñado una estrategia en la cual el dominio del tiempo político es fundamental. Resistir es la consigna, todo aquello que lo facilite será adoptado; estamos en presencia de la aplicación sin medida de la conseja de que “el fin justifica los medios”. 

El chavismo - que para casi todo abreva en el castrismo- aplica la formula cubana para mantenerse en el poder. Los comunistas cubanos hace tiempo que se desentendieron del objetivo de construir el Comunismo, por ser inviable (el propio Fidel hace unos años en declaraciones a una revista norteamericana dijo: “Que el sistema cubano ya no le servía ni a ellos”); por eso quienes creyeron ver en el Acuerdo Obama- Castro una derrota para el castrismo sólo vieron una parte del asunto. Para la nomenclatura cubana fue la demostración de que su política de resistir fue exitosa porque continúan en el poder y cualquier cambio (léase: la inevitable vuelta al capitalismo) lo dirigen y administran ellos. 

La estrategia del chavismo es resistir para ganar tiempo y se apalanca en el dominio férreo e inconstitucional del aparato estatal – sobre todo de la FAN-; en la incapacidad de las fuerzas democráticas de construir una alternativa de poder sólida y cohesionada lo cual deriva en su fragmentación, división que el Gobierno estimula y facilita; en la creciente diáspora que el oficialismo alienta por serle funcional; en la creación y aplicación de mecanismos de control social (los CLAP y el Carnet de la Patria) y en propiciar el miedo y la desesperanza. 

La brutal crisis sistémica que azota al país y la consecuente conversión del chavismo en minoría política y la creciente presión internacional en contra del gobierno venezolano son los dos obstáculos que dificultan la concreción de los objetivos y de la estrategia oficialista. 

El régimen considera, por eso ni negocia ni cede, que el paso del tiempo juega a su favor. Estima que mientras no tenga enfrente una alternativa clara de poder ni pierda el dominio de la FAN y pueda manejar con cierta eficacia los mecanismos de control social no corre peligro. 

Asume también que la presión y el eventual aislamiento internacional remitirán con el tiempo porque otros conflictos internacionales, problemas e intereses internos de los estados que hoy se le enfrentan desplazarán el interés suscitado por el caso venezolano. 

“LA NECESIDAD DE CREER”


Freddy Núñez

El título de este artículo, es parte de una frase que aparece en el maravilloso libro de Leonardo Padura, “Herejes”. Dice así: “La necesidad de creer es una de las semillas de la desgracia”. Ante la terrible realidad cotidiana que debe enfrentar el venezolano, no puedo dejar de pensar en que manipular para tratar de convencerlo de participar en la farsa electorera de mayo, tiene ribetes de bellaquería. 

La angustia nacional es creciente, la situación de todo aquel que no sea enchufado o socio del gobierno, es cada día peor, parece estar cerrándose un circulo de tragedia plena, donde despertar en la mañana es un acto de heroísmo y sobrevivencia. Nada sirve, nada hay, se malvive para enfrentar la adversidad, se nos hace esquiva la esperanza de un futuro mejor para la familia, los amigos, el país. 

Despertarse es salir a luchar. Es deambular entre espectáculos grotescos inolvidables. Es ver familias enteras con bebes en brazos, disputando contra perros y otros camaradas de indigencia, los restos de basura de los contenedores o de las calles y aceras, para tratar de comer. Es carecer de todo, de ausencia plena de protección del estado, estar a merced de cualquier peligro. 

Una señora ya mayor, de rostro curtido, morena, aún hermosa, barre con una rama de palma las hojas de nuestro otoño arbitrario, en el parque del este. Su ruinoso uniforme evidencia los años de uso. Sus guantes son los que se compraban camino a Mérida para protegerse del frío, ahora utilizados para cuidar sus manos del filo del mango de la rama. No usa mascarilla, sus zapatos casi son alpargatas. Es obrera. No alcanza a entender cómo sobrevive. 

Sebastián tiene cáncer, tiene algo más de seis años, encuentro a sus padres, cargándolo, buscando a pié como salir de la ciudad para ir a su casa en Los Teques. Los corroe el drama de no entender cómo es posible que en ninguna parte puedan encontrar los tres medicamentos que les faltan para iniciar el segundo ciclo de tratamiento. Totalmente privados 

de la obligatoria asistencia del estado, no quieren ni pensar en un trágico desenlace. 

Esto ocurre en toda Venezuela. El país pareciera una enorme olla de presión. Basta observar los rostros en el metro, en las calles de Caracas, en las interminables colas para cualquier cosa. Basta con enterarse de todo cuanto ocurre en el interior del país, estamos frente a una cada vez menos silente crispación colectiva, que puede ser muy peligrosa. Pero mientras la encuesta ENCOVI 2017, refleja la inconcebible destrucción nacional, la pérdida de 11 kilos de peso promedio del venezolano por no ingerir alimento, y aunque la angustia pareciera estar a punto de convertirse en rabia incontenible, el gobierno proclama con recurrente e inaudito cinismo, la felicidad del país. 

Las calamidades creadas por este régimen, llevan al ciudadano, más allá de las capacidades de racionalizar adecuadamente sus causas, a desear un cambio y lo ubica anímicamente en la frágil condición de creyente de las ofertas de esperanza de los aventureros de turno, mal endémico venezolano. 

Estos 20 años han sido los peores del país al menos en los últimos 70. La corrupción sin parangón ha creado una casta de revolucionarios que se han hecho millonarios con el hambre del pueblo. Pero a pesar de la destrucción de todas las empresas del estado y de gran parte del sector privado, todavía ingresan al país no menos de 55 dólares por barril, y esa plata sigue siendo un gran botín. 

El régimen se burla de la constitución, del estado de derecho, y se afinca en un poder electoral que controla todos los procesos, para atornillarse en el poder. Por eso no hubo referendo para salir legalmente de Maduro, por eso Smartmatic declaró que para elegir la ilegal anc, hubo “al menos un millón de votos fraudulentos”, así lograron defenestrar a Guanipa cuando el pueblo zuliano lo había electo gobernador, y bajo alguna alfombra deben reposar las actas que demuestran que Andrés Velásquez ganó la gobernación de Bolívar. 

Hay que convocar al ciudadano a pelear por condiciones electorales legales, y de no lograrlas (tal como había firmado y afirmado Falcón) no participar en la farsa de mayo. Debe quedar claramente establecida la separación entre la totalidad de un país, estudiantes, trabajadores, partidos políticos, empresarios, la iglesia, las ONG, Universidades, etc, y un régimen urgido de legitimación para disimular su fisiología dictatorial. Si Falcón de verdad quiere ayudar a salir de esta tragedia, debe sumarse al país, no enfrentarlo creando falsas esperanzas de triunfo que luego se convertirán en frustración. El hambre es insostenible, la miseria alcanza ya cotas de tragedia humanitaria, solo la unidad nacional de todos los factores democráticos puede garantizar un esfuerzo valido para salir de esta situación. Eso se hace sumando, no dividiendo. Se hace denunciando y organizándose, no sirviendo como dijo Felipe González, de “tapa rabo” de Maduro. Se hace luchando por construir el Frente Amplio Venezuela Libre. 

TRANSICIÓN CON GOBIERNO DE UNIDAD NACIONAL

Gerónimo Figueroa Figuera


EXACTAMENTE. Lo que hicieron este martes 17 de abril los 105 diputados en la Asamblea Nacional fue solo cumplir con sus obligaciones y no un acto heroísmo como lo han pretendido disfrazar algunos que ayer mismo cometieron errores que ayudaron a dar oxigeno y fortalecer al régimen chavo-madurista. Para que se cumpla o no se cumpla, es cuestión de tener fuerza para hacerlo cumplir, y para eso no basta con la autorización que hizo la Asamblea Nacional del antejuicio sino que ese acto hay que acompañarlo con acciones de calles en todo el país para presionar internamente y obligar a otros actores que permanecen mudos para que actúen y no dejar la responsabilidad solo a los Magistrados del TSJ legítimo. 

No lo niego. En ciertas oportunidades como político militante y ciudadano venezolano he sentido frustración por algunas acciones realizadas por los diputados de la Asamblea Nacional, los cuales como periodista he criticado, pero en este momento histórico que se acaba de producir no solo estoy obligado a reconocer esa gallardía, sin que eso signifique que callaré ante futuros errores que puedan cometer y no rectifiquen a tiempo. En ese sentido, la comisión de estrategia comunicacional o aparato de propaganda, como quieran llamarlo, de la MUD y #SoyVenezuela deben diseñar un plan para informar de ese acto, que permita recuperar la confianza de la mayoría del pueblo venezolano que se perdió por los errores cometidos en los últimos dos años por la MUD.

Sin adelantar y decir lo que pudiera pasar después de esta decisión política de los 105 diputados al aprobar el antejuicio de méritos contra Nicolás Maduro por corrupto, si puedo asegurar que el respaldo que tiene la Comunidad Internacional a favor de la Asamblea Nacional y sus actos, que si lo sumamos a lo ocurrido el viernes 13 y sábado 14 de abril en la Cumbre de Las Américas en Lima, donde con la excepción de Cuba, Nicaragua y Bolivia, el resto del hemisferio dio un espaldarazo a la lucha por la democracia que adelantamos en Venezuela, sin duda ese respaldo crecerá. 

En ese sentido, si los militares siguen apoyando y sosteniendo al régimen corrupto de Nicolás Maduro, sería necesario que esa UNIDAD demostrada por los 105 diputados el martes 17 de abril, se consolide con el resto de los factores opositores y el Tribunal Supremo de Justicia legitimo en el exilio para pedir la intervención humanitaria que no sería mas que permitir el ingreso a los puertos venezolanos barcos cargados de alimentos y medicinas para ayudar a terminar con la hambruna y muertes por falta de medicamentos,

CHOCAR DOS VECES CON LA MISMA PIEDRA

Rafael Simón Jimenez

En el año 2.004 con el difunto Hugo Chávez, en el esplendor de su liderazgo popular y recién iniciado el largo ciclo de altos ingresos petroleros que le permitía disponer de todos los recursos para el proselitismo y el control político, la Dirección de la oposición venezolana decidió retirarse de las elecciones parlamentarias esgrimiendo el argumento de la “falta de condiciones “y apostando a la deslegitimación del régimen.

Las consecuencias de esa línea política fueron catastróficas. Las fuerzas que se oponían al régimen prácticamente cayeron en la irrelevancia, condenando a sus respectivos partidos a la parálisis y la inacción, mientras el régimen que supuestamente seria “deslegitimado “ avanzo sin obstáculos a la consolidación de un modelo totalitario, construyendo desde un parlamento monocolor un tinglado legal que daba fundamento a todos sus abusos y arbitrariedades.

Sobre esa trágica realidad, las organizaciones políticas de oposición, realizaron una dura autocritica y comenzaron una rectificación, que en el 2006 bajo la iniciativa de Manuel Rosales, Julio Borges y Teodoro Petkoff, condujo a la elección por consenso de un candidato unitario, en este caso Rosales, que en las más adversas condiciones y poniendo por delante tenacidad y coraje, logro reagrupar y relanzar a una oposición que reivindicando el camino democrático, cívico, pacifico y electoral, encemento un sendero de éxitos hasta la contundente y resonante victoria de diciembre del 2.015, que sin duda ha debido marcar la etapa final de este calamitoso y destructor gobierno.

Errores, rivalidades, deseo de protagonismos, inmediatismos y porque no decirlo hasta aventurerismos desperdiciaron y malversaron aquella extraordinaria mayoría llamada a desalojar del poder a Maduro y su cúpula podrida. Pasar de la política de calle, calle, calle, a la de la participación en las elecciones regionales y luego mutar a la abstención en las municipales, prometiendo su reintegración a la vía electoral en las Presidenciales, es sencillamente desconcertante, inentendible y por supuesto tenía que tener como resultado la mengua de ese respaldo ya conquistado. No podía ser de otra manera.

Arrinconados por sus propios errores y carentes de la capacidad para reconocerlos y enmendarlos, la dirección política de los partidos agrupados en la MUD escogió el camino del hara- kiri, es decir del auto suicidio – como gustaba decir a algún ex presidente-volviendo al derrotero de la abstención, disfrazada tras la reivindicación de las “condiciones electorales “ que ella misma había logrado derrotar por la vía de los hechos al echar por tierra todo el ventajismo, las marramuncias y trampas del gobierno que efectivamente existen, pero que bien saben los dirigentes de la MUD son posibles de desbaratar con un masivo apoyo popular y una activa defensa del voto.

El ser humano, dotado de inteligencia y raciocinio, es al contrario de los animales, el único capaz de “chocar dos veces con la misma piedra “. Sino como explicar que los partidos de la MUD, que prácticamente desaparecieron con el llamado a la abstención del 2.004 y que luego alcanzaron su mayor influencia y poderío perseverando en lo electoral hasta diciembre de 2.015, sean capaces de desandar un camino que solo puede conducirlos a lo mismo, aunque lo edulcoren, maticen o denominen de otra manera.

El peor razonamiento de los “condicionistas “es el de decir que ahora es distinto al 2.004. El argumento se devuelve contra ellos. Claro que es distinto, en el 2.004 Hugo Chávez estaba en el zenit de su poderío político y económico, ahora en el 2.018 su malhadado sucesor tiene las arcas públicas depredadas y un rechazo superior al 80% con el cual sería incapaz de ganar una elección que no cuente con la ayuda de la división y la abstención.

Los griegos señalaban que los dioses cegaban a los que querían “perder “, ojala nuestro dios único, todopoderoso ilumine la conciencia y el entendimiento de los líderes políticos de la MUD porque aun están a tiempo de rectificar.

EMOCION DEPRESION

Luis Martínez

Existen personas que viven en contradicción permanente. Se emocionan, magnificando sus expectativas, para luego caer en profunda depresión. Esas situaciones no fueran tan trágicas si lo vivieran núcleos pequeños o individualidades y no grandes conglomerados. El problema se presenta cuando esa - Emoción Depresión- impacta a parte importante de la población que sufre una grave crisis como la que tiene Venezuela, pues los lleva a cometer reiterados errores en su constante búsqueda de salidas, movidas más por deseos, que por la realidad imperante. 

La situación -Emoción Depresión- que viven importantes sectores del país se complica aún más porque parte importante del liderazgo político que promueve la abstención, también sufre de ese mal. Y esto si es negativo, pues los líderes son llamados a guiar, orientar o definir sus políticas, no dejándose llevar por la emoción, sino por la capacidad que tengan de diagnosticar el problema político del momento y proyectarlo al futuro inmediato de manera acertada. Lo más elemental es emocionarse por hechos favorables que suceden en determinadas circunstancias que, muchas veces, hacen perder el foco y la concentración en el objetivo que se persigue. Parte del liderazgo del país que busca la salida de este gobierno para producir un cambio, sufre de este mal. No así quienes han sido coherentes en sus planteamientos abstencionistas durante todos estos años y no han titubeado en mantener su postura aun en condiciones de minimización y poco impacto en la población, como por ejemplo: Diego arria, María Corina Machado, Aritigueta Granko y otros. La otra parte, integrada por el liderazgo de partidos políticos que han participado en procesos electorales anteriores, como son: AD, UNT, Primero Justicia, Voluntad Popular y otros, han entrado en un laberinto de contradicciones, pues su naturaleza es participar en procesos electorales, y lo han hecho en otras oportunidades, aun en peores condiciones que las actuales; así lo demuestra la historia de muchos de ellos. Por eso, gran parte de su militancia se desplaza a participar e integrar la maquinaria electoral del candidato Henri Falcón. 

En momentos cruciales como el que vive la república, rectificar decisiones tomadas apresuradamente influidas por eventos emocionales que los apartan del foco político, es la decisión correcta. El impacto que produciría el apoyo institucional de líderes y organizaciones políticas democráticas y tradicionalmente electorales, seria desbastador para el régimen y su candidato. La diferencia que produciría en la intención del voto, favorable a la candidatura de Falcón, minimizaría cualquier posibilidad de fraude que se le pueda ocurrir al gobierno. Los líderes de esos partidos políticos están a tiempo de mantener su militancia y dar su aporte para salir de este gobierno por la vía electoral. Dejar de llevarse por emociones construidas y asumir responsablemente su cita con la historia de este país. Dejar la Emoción Depresión.

¿QUÉ VA A PASAR EN COLOMBIA?

Leandro Area


Con esa historia nacional que Colombia carga en sus espaldas cómo no entender que Iván Duque y Gustavo Petro sean los candidatos con mayor popularidad y posibilidades de triunfo en el compromiso electoral del 27 de mayo en el que se escogerá el próximo Presidente de la República para el período 2018-2022.

Que quién va a resultar ganador es harina de otro costal, pudiera que ninguno de los dos, materia de quiromantes o encuestadoras que manejan las cartas con las que se adivina el futuro a favor del negocio y a gusto del cliente.

Porque para mí no está clara hasta ahora la victoria irreversible de uno o de otro, a pesar de que en lo personal tenga un favorito que no escondo, porque es que para Venezuela y para los venezolanos no puede ser indiferente, ahora menos que nunca, tamaña decisión que para los colombianos será crucial y para nosotros no menos histórica y trascendental como nunca antes jamás. Es existencial, dramática, sin vuelta atrás. Más que madre y padre comunes se trata de destino democrático, o algo suficiente o parecido, promisor y compartido o calle ciega dictatorial y socialista.

De ganar Duque o de ganar Petro las circunstancias vitales para largo rato serán unas o serán otras y casi que lo mismo para toda la región y con implicaciones mundiales de suma importancia y peligrosidad. Porque no es lo mismo en el papel al menos, con las estigmatizaciones impuestas o ganadas con que carga cada uno, que gane el uno a que gane el otro. El Socialismo del Siglo XXI anda de capa raída pero aún vivo y buscando oxígeno a cualquier precio y riesgo y por ello es hoy por hoy el más populista de los populistas. Por su parte Doña Democracia y los que dicen representarla tampoco es que goce de muy buena salud y respetabilidad. Se les nota cuando se les oye ofrecer y poco se le cree.

En el pasado si triunfaba el Partido Liberal o el Conservador era bastante similar para Venezuela lo que para Colombia representaba que venciera Acción Democrática o Copei. Cambio de gobierno, caras nuevas, algún ajuste aquí o allá y nada más.

Pero no hoy en día en un mundo híper globalizado en el que simultáneamente se ejecuta un proyecto dictatorial en Venezuela, se ataca a Siria por fuerzas conjuntas conformadas por los Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, se secuestra y asesina a tres trabajadores de la prensa ecuatoriana en la frontera colombo ecuatoriana por parte de un supuesto grupo disidente de las Farc, quien sabe si influenciado por la detención de alias “Jesús Santrich”, uno de los altos jerarcas de esa guerrilla en las negociaciones de paz de La Habana, acusado ahora por asuntos de tráfico de droga, conspiración para exportar 10 toneladas de cocaína y con solicitud de extradición a los Estados Unidos, papa caliente con la que el gobierno de Santos deberá lidiar -mientras escribo me informan que la decisión se la han dejado al próximo presidente- ahora que quiere dejar imagen de hombre fuerte, aliado del imperio, enemigo de Maduro, defensor de los derechos humanos y de la democracia, y al mismo tiempo protector de los acuerdos de paz que son su obra política consentida y con la que quiere pasar a la Historia y esculpir su estatua. ¿Pero cómo? No, hoy en día no. Hoy todo tiene relación con todo.

A esto que no es poco agregue usted dos tramas no de menor cuantía como son la denuncia que recae sobre sobrinos, otros tíos más, de jerarcas de las Farc, ¿la de antes, los de ahora?, en el manejo de estos asuntos del narcotráfico, administración que parece trasvasarse al Cartel de Sinaloa; y en segundo lugar, la gerencia corrupta que se ha dado en Colombia a los recursos multimillonarios en moneda extranjera que distintos gobiernos han aportado a los fondos con los que se manejan los programas de reinserción social de los guerrilleros a la vida ciudadana.

A la luz de las circunstancias, todas juntas complejas que se hilvanan, algunas preguntas se me antojan: ¿Quién cree usted que será el candidato de los Chávez, de los Castros, de los Marulanda, de los Maduros, de los Timochenkos, de los Lulas, de los Kirchner, de los Ortegas, de los Morales, de las Piedad Córdoba y todos los demás? Respuesta fácil ¿Cuál cree usted será a la hora de escoger entre uno y otro la decisión del presidente Santos, siendo que Duque es el hijo que él fue de Uribe, enemigo éste de los acuerdos de paz? ¿Se convertirá a última hora Uribe en el nuevo mejor amigo de Santos? Respuesta menos fácil ¿Y por quién cree usted que se decidirá Humberto de la Calle, candidato electoral del liberalismo de Gaviria, si él fue el jefe negociador del gobierno en los acuerdos de paz? Fácil. ¿Y quién cree usted será el candidato de los que se saltaron a la torera los resultados del plebiscito en el que la ciudadanía dijo que “no” a los pactos firmados en La Habana? ¿Todos contra Duque? ¿Quién le dice a usted que los resultados de las encuestas que hasta ahora dan una diferencia de nueve por ciento a favor de Duque sean creíbles, exactos, constantes hasta el final? Respuestas complicadas a preguntas que quién asegura que bien elaboradas.

En conclusión provisional, a mes y medio de las elecciones presidenciales, ojo a los triunfalismos, no está definitivamente claro el resultado electoral, ni siquiera con los números y tendencias arrojadas en la elección del 11 de marzo pasado en las que, con un cincuenta por ciento de abstención ciudadana, se eligieron las nuevas autoridades del Congreso de la República y entre otras cosas se desinfló el mito de las Farc-Ep como entidad política y alternativa de poder, ahora alias “FARC”.

En mi opinión muy particular y discutible, miope y desde lejos, desde el vecino interior que somos cada día de Colombia, se han restablecido, reinventado, producto de urgencias políticas muy propias, a través de dos marcadas opciones personales que representan dos proyectos distintos de país y de vida, con dos enfoques divergentes sobre lo primordial, reflejo de una sociedad dividida y polarizada, el esquema tradicional y bipolar de política a la colombiana representada en caudillos políticos fuertes, sean éstos a caballo o de corbata, ahora revestidos de liderazgo moderno y con tecnología de punta, pero que son lo más parecido, en el fondo, en la forma y en la sombra, a los liberales y conservadores rurales de antaño. Poder, corrupción, caudillismo, desigualdad social, polarización, frustración e indiferencia, son los rasgos de fondo más distintivos del proceso electoral que se vive en Colombia, que persigue la paz que le es esquiva y que es aún tarea pendiente.

AUGE Y CAÍDA DEL SOCIALISMO DEL SIGLOXXI

Susana Seleme



“Si bien sólo unos pocos son capaces de dar origen a una política, todos nosotros somos capaces de juzgarla”. Pericles de Atenas Siglo IV a C.


José Rafael Vilar no escribe desde el Derecho ni la Jurisprudencia pura y dura. Lo hace desde el relato histórico para hablar del Socialismo del siglo XXI, implantado por Hugo Chávez (+) gracias al pensamiento ideológico del sociólogo alemán izquierdista Heinz Dieterich Steffan.


El libro narra la génesis de ese socialismo, su historia y los contextos que la precedieron, la demarcaron y traspasaron mientras recorría el continente. Hoy llega a su ocaso por el desastre económico que afecta a sus países miembros, entre ellos Venezuela, cercano a la crisis humanitaria.


José Rafael Vilar hace seis ‘aclaraciones necesarias’ que son una declaración de principios. La primera, que no es historiador, pero yo afirmo que es un excelente recopilador de hechos históricos. La segunda, porque disfruta de los“vaivenes” de la política, “suma de causalidades y consecuencias” aunque a veces las sumas son restas. Una tercera: las etiquetas lo confunden. La cuarta es que es “un crítico permanente del populismo –cualquiera sea su signo- porque solo genera poblaciones clientelares vinculadas a traspasos de dinero” que a la larga conllevan mayor pobreza. Con la quinta, reniega de “las faltas de transparencia, que siempre ocultan engaños” y afectan “derechos humanos inalienables”. Y la sexta, porque detesta “todo lo que sea autoritario, totalitario y antidemocrático.” ¡No es poca cosa!


Escribir sobre los avatares del socialismo del s. XXI, no requiere ser historiador ni juez. Sí buen narrador y analista político, como el autor, con datos, conocimientos e información de erudito, objetivo, pero no un aséptico imparcial.


Así narra los sucesos que dieron lugar a ese fenómeno político que pretendió reescribir la historia y deshacer la democracia, para convertirse en enemigo de la democracia, la libertad y la civilización modernas. Es la distopía del siglo XXI.


Vilar la describe, instalada en realidades enervadas por el populismo, el autoritarismo, el clientelismo, el prebendalismo, la corrupción, la sentida ausencia de democracia, de transparencia y gobernanza. De respeto al Estado de Derecho.


Afirma que en los países del Socialismo del siglo XXI existen realidades marcadas por la cooptación total de todos los poderes del Estado y otros emergentes, amén de la judicialización de la política, la eliminación de la oposición y el electoralismo como sustituto de la democracia.


Habla de los “pecados no originales” de los países bajo ese signo, adictos a economías duramente ideologizadas y centralistas, con “intentos de centralización y autorreproducción del poder, sin llegar a la ‘democracia socialista cubana’, y no porque le falten entusiasmos”.


El autor afirma que el socialismo del s. XXI fue un “síndrome latinoamericano” cuyo hito es el discurso de Chávez en el Quinto Foro Social Mundial, de Porto Alegre 2005, aunque se remonta a 1999. Se profundiza con el inicio de la ‘Revolución Bolivariana’ en 2002 y las instituciones creadas a su alrededor. Cuando se une al socialismo real cubano, el ‘Socialismo del siglo XXI’ hace su debut político, se convierte en política de Estado y empieza su ‘exportación’ al calor del ‘boom’ de las materias primas.


Ese fue el momento de gloria. Gracias al ‘boom’ salieron de la pobreza y de la extrema pobreza muchas poblaciones, lo cual fue un éxito innegable. Hoy, sin los recursos del ‘boom’, vuelven a su pobreza, y los corruptos a seguir disfrutando de los dineros de la hipercorrupción.


Después de la cubana, fue la más influyente corriente política-ideológica de las últimas décadas en Latinoamérica. Hoy está en su ocaso, además, por la irrupción de una nueva centro-derecha en el continente. Es como la rueda de la fortuna, gira, pero Vilar no augura el fin del populismo, porque en América Latina ese fenómeno va ligado a la tradición caudillista. Y tampoco el fin de las izquierdas, porque en ausencia de las diferencias derecha/izquierda, el “mundo sería centrista, no centrado”.


Vilar transita en este trabajo de relojería histórica y conceptual por América Latina y el Caribe con mapas didácticos, que acompañan la lectura imprescindible del texto. Recorre la trayectoria política de todos los países, desde 1959. Pasa por las guerrillas de los ‘60 hasta los ’80; inserta el mapa de “La Multinacional del Terror”: los países del plan Cóndor; otro con los países del ‘Foro de San Pablo’; el mapa del Socialismo del siglo XXI, rojo chavista abrumador, y el de su actual declive.


En el Epílogo, el autor va a España, donde afirma que “el bolchevismo distópico” fue derrotado por la recuperación económica. Por último, le dedica un “Adiós al Patriarca”, al mayor de todos: Fidel Castro. El traslado de sus cenizas desde La Habana a Santiago de Cuba, fue su “Viaje a la semilla”, recordando a Alejo Carpentier, alegoría cargada de mitos.


José Rafael Vilar no juzga: narra y describe de manera impecable la aparición del fenómeno de marras. Al hacerlo, da su visión personal, aunque el veredicto final lo darán la historia y la ciudadanía que vivió, sufrió, o en su defecto se aprovechó, de los avatares del ‘Socialismo del siglo XXI’.

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