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LA GUERRA POPULAR




Humberto García Larralde



La “Guerra popular” es uno de los mitos favoritos de los “revolucionarios”. Es una figura de raigambre rural, reminiscente de guerras campesinas contra crueles terratenientes. En el imaginario comunistoide, se invoca la gesta del octavo ejército de ruta durante la Gran Marcha liderada por Mao Dzedong, o la guerra del Vietcong contra la ocupación estadounidense de lo que era Vietnam del Sur. En Venezuela, la mitificación de Ezequiel Zamora (“General de hombres libres”), hizo de la batalla de Sta. Inés un antecedente “popular”, anti-oligárquico, de la lucha anti-imperialista, que tanto provecho le sacó el “eterno”. Una muestra de hasta dónde llegó lo ridículo de este afán, se aprecia en la amenaza de Chávez en 2006 a eventuales invasores yanquis en su programa Aló Presidente Nº 251:


“Por allá (en Bolívar) un capitán, ¿saben lo que me dijo?... Comandante, tengo 500 indios que lanzan unas flechas y le ponen en la punta el veneno ese, curare. … Esos indios no pelan a 200 metros. La flecha hay que lanzarla con viento a favor y el indio sabe cómo es. Yo no he tenido tiempo de practicar, pero voy a hacerlo con arco y flecha. Si a algún gringo invasor hubiera que meterle un flechazo aquí (señala con un dedo en el cuello), con curare del bueno, en 30 segundos usted está listo querido gringo, usted estaría listo. (…) Con arco y flecha los indios tuvieron en jaque a los españoles durante siglo y medio desde las montañas que rodean a Caracas, ideales para la guerra de resistencia…”[1]


Lo cierto es que la fulana “guerra popular” entró a formar parte de la doctrina militar de nuestra (¿?) Fuerza Armada. ¿Y cómo se ha preparado el contingente castrense para esta eventualidad?


La evidencia nos indica que, entre los preparativos de la “guerra popular” en Venezuela, está la importación de tanquetas nuevecitas, equipadas con paneles que cierran calles y con dispositivos bélicos; “ballenas” capaces de arrollar y lesionar personas con chorros de agua a altísima presión; bombas lacrimógenas a montón, mejor caducas para mayor efecto tóxico; escopetas que disparan estas bombas y todo tipo de proyectiles metálicos; bastones y cachiporras; e indumentaria de tortugas ninja, con escudos de flexiglass, que protegen a los valientes guardias contra viejitas y jovencitos desarmados. En contraste, se prohíbe la importación privada de máscaras antigás, cascos y otros bienes que pudiesen ser usados por aquellos desalmados que pretenden protegerse de los “gloriosos” GNB. Porque la guerra en que se viene preparando la Fuerza Armada es “popular” porque es contra el pueblo.


Entre las tácticas de esta guerra contra el pueblo está el cierre de muchas estaciones del metro para incomodar a los caraqueños, el bloqueo de calles para impedir el desplazamiento de automóviles y buses, y la destrucción de puentes a la autopista que el mismo gobierno construyó hace poco para aliviar el congestionamiento vehicular. Todavía peor son las arremetidas, disparando y lanzando bombas lacrimógenas indiscriminadamente, contra edificios residenciales y barriadas populares, en las que someten a sus pobladores -incluyendo ancianos y niños- a asfixias y atropellos crueles. En estas salvajadas no se salvan centros comerciales y clínicas, ni los heridos (y enfermos) ahí atendidos.


Para estos militares (y PNBs) depravados, el ciudadano se ha transformado en objetivo de caza. Todo es válido. Alimentan sus escopetas con metras de metal, tornillos y clavos para que la investigación balística no sepa con qué arma fue asesinado un manifestante. Saquean negocios y apartamentos, abusan de mujeres a quienes detienen y les roban celulares, dinero y otras pertenencias como “trofeo de guerra”. Amparan y alientan a colectivos de sicópatas armados -los fascii di combattimento de Maduro- para asesinar y perseguir a quien pueda asomarse a protestar por sus derechos, y colocan francotiradores agazapados en azoteas de edificios cercanos a donde han sido convocadas protestas, para que el trabajo sucio no les sea achacado. Detienen arbitrariamente a cualquier manifestante y lo someten a juicio militar por “asalto a centinela”, “ofensa a la fuerza armada” u otras ridiculeces. Por último, torturan a detenidos y los vejan con todo tipo de crueldades y bajezas, como si se tratara de saldar afrentas entre caudillos montoneros del siglo XIX.


Y uno se pregunta, ¿son éstas “nuestras gloriosas fuerzas armadas”? ¿Las que supuestamente son “herederas del Ejército Libertador”? La crueldad y malicia exhibida por muchos de los Guardias y/o Policías Nacionales contra los muchachos, capturados en tantos videos, desafían toda comprensión. Al comienzo, se corrió la especie de que eran cubanos disfrazados. Luego, que la ministro Varela había soltado a criminales para lanzarlos, vestidos de Guardia, contra los manifestantes. Tristemente, la verdad es bastante más fea: son venezolanos egresados de escuelas militares “bolivarianas”. ¿Cómo fueron formados? ¿No tienen familia, madre, hijos? ¿Viven en Marte para no entender lo que está pasando?


Auxilia a nuestras mentes perplejas la explicación de Hannah Arendt sobre la terrible banalidad del mal. Pero es menester algunas precisiones referentes a la situación venezolana actual. Toda empatía con la población venezolana objeto de estas atrocidades ha sido deliberadamente destruida descalificando a los manifestantes como “desestabilizadores de ultra-derecha”, “traidores” o, incluso, de “fascistas”. Los conceptos en sí no importan -estos criminales ignoran su significado- sino su uso como etiquetas hacia donde canalizar el odio. ¿Qué sentido tiene, para un proyecto tan primitivo y retrógrada como el de Maduro, descalificar a otros de “ultra-derecha”? ¿En qué mente cabe que los “fascistas” son los que salen a manifestar pacíficamente y no los gorilas que los reprimen salvajemente? Como en el caso nazi, el uso de epítetos denigratorios sirve para quitarle todo viso de humanidad al otro, degradarlo de manera de facilitar su aniquilación. No hay fundamentación racional de tan brutal represión, sino ponzoñosos resentimientos viscerales. Se atropella, no gente de carne y hueso, sino a la expresión del mal, a los “terroristas” que quieren destruir la “revolución bolivariana” y que, por ende, traicionan a la patria.


Visto así, la Guardia Nacional asume la función de ejército de ocupación en urbanizaciones y barriadas, conquistadores de un territorio en el que residen pobladores enemigos que constituyen un peligro y que es menester aplastar. P’al carajo la admonición del Libertador,“Maldito el soldado que empuñe su arma contra su propio pueblo”, pues no pertenecemos, no somos pueblo sino habitantes extraños. De ahí que para ellos pierde todo sentido lo dispuesto en el artículo 68 de la constitución:


“Los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a manifestar, pacíficamente y sin armas, sin otros requisitos que los que establezca la ley.


Se prohíbe el uso de armas de fuego y sustancias tóxicas en el control de manifestaciones pacíficas. La ley regulará la actuación de los cuerpos policiales y de seguridad en el control del orden público.”


Ese es el cruel legado de los simbolismos maniqueos que animan ese odio para defender, a sangre y fuego, a la oligarquía expoliadora que ha destruido a Venezuela. “Justifica” el uso de los medios de violencia del estado para aplastar las garantías constitucionales y librar una guerra de rapiña contra el país. ¿Es ésta la “guerra popular” con que se caen a embustes en los cuarteles para disfrazar sus semejanzas con los Pinochet, Videla y Somoza, que tanto han azotado el continente?


Generales Benavides, Reverol y González López, son demasiadas las evidencias, testimonios y videos de las atrocidades cometidas. ¿Detrás de qué clichés “revolucionarios” van a intentar esconderse para negarlos y evadir sus culpas? Y usted, Gral. Padrino López, no basta con haber reconocido, ¡al fin!, que la Guardia Nacional comete atrocidades. Si no procede en consecuencia a imputar a los esbirros responsables por asesinato y/o graves violaciones a los derechos humanos y a desmarcarse de este régimen fascista, usted también es cómplice. ¿Hasta cuándo defender lo indefendible?


Tomado del Blog de Fernando Mires.

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sábado, 17 de junio de 2017

EDITORIAL

Juan Páez Ávila

De una injustificada represión contra manifestaciones pacíficas convocadas por la Mesa de la Unidad Democrática, para expresar su repudio a la violación de la Constitución Nacional por parte del Ejecutivo y los Poderes Públicos que controla, los aparatos represivos han pasado al allanamiento de múltiples hogares e incluso varios edificios habitados por sectores populares, atropellando y deteniendo a jóvenes luchadores democráticos, señalados por los llamados “cooperantes” del gobierno, como protestatarios que dirigen las movilizaciones pacíficas contra la Constituyente mussoliniana de Nicolás Maduro.

La aplicación de un verdadero terrorismo de Estado, es un claro indicador de lo que serían las posibles consecuencias represivas de aprobarse una Constituyente Comunal al estilo de la Cubana y de las peores del mundo comunista como el de Corea del Norte. De allí la protesta de más del 80% de los venezolanos contra las intenciones de Maduro y su camarilla cívico militar, de perpetuarse en el poder, por temor a perder los privilegios que han obtenido del ejercicio de una administración pública que les ha permitido enriquecerse ilícitamente de la noche a la mañana.

La represión del gobierno llega a tales extremos que atropellan todo el Ordenamiento Jurídico del país y los Tratados Internacionales, firmados por nuestra nación, afirmando que toda su política está orientada a defender la paz. Sin duda que pretenden imponer una paz del silencio, de la autocensura, del miedo, pero que está siendo resistida por la sociedad democrática.

La experiencia mundial de los regímenes totalitarios, comunistas y fascistas, revela que para mantenerse en el poder, contra la voluntad de sus pueblos, utilizan todos los métodos represivos posibles, acusando a la oposición de fraguar actos de terrorismo, atentados a altos funcionarios y hasta golpes de Estado, algo que sólo los que tienen las armas legales o ilegales, pueden acometer. Pero frente a estos regímenes represivos, también existe una experiencia histórica. Los pueblos se han levantado en protesta masiva, hasta logar un cambio democrático, bien por la negociación o por el derrumbe de los gobiernos totalitarios. 

Las negociaciones se han producido cuando los bandos en pugna, llegan a la conclusión de que ninguno puede imponer su política por sobre la voluntad y decisión del otro de resistir por tiempo indeterminado. En la Venezuela de hoy, los hechos indican que el gobierno tiene el repudio de más del 80% de los ciudadanos, que han perdido el apoyo popular y que lo único que le queda es la fuerza bruta, que le otorgan un Al Mando Militar, los órganos represivos como la Policía Nacional, la Guardia Nacional y los paramilitares que denominan colectivos armados. La oposición posee el apoyo mayoritario del pueblo, el respaldo internacional de los gobiernos y sectores democráticos del continente americano y de la Unión Europea. Tiene la fuerza moral, ética y legal que le asigna u otorgan la tradición y la convicción democrática de u pueblo que quiere vivir en libertad.

Hasta ahora, la represión sin límites ejecutada por el gobierno, no ha podido doblegar la férrea voluntad de lucha sin tregua de la oposición. Pero ésta no ha podido alcanzar el cambio que exige la inmensa mayoría de la nación. Todo parece señalar que se requieren, la incorporación de nuevos factores de poder tanto nacionales como internacionales, para una solución a la presente crisis, favorable, en el marco de la Constitución Nacional, a todos los venezolanos.

CONTRADICCIONES DE UN GOBIERNO TUTELADO

Luis Manuel Esculpi

En América latina tradicionalmente el estamento militar ha jugado un rol determinante en las decisiones asumidas por el poder político. No por casualidad cuando se habla de los "poderes fácticos" ,se piensa primero en quienes tienen el "uso de la violencia legítima del estado", de acuerdo a la definición del filósofo y sociólogo alemán Max Weber.




A partir de las derrotas de las dictaduras en los años ochenta del siglo pasado y de las negociaciones que dieron origen a gobiernos de transición, los regímenes democráticos -en esta parte del continente- han logrado en su estabilización, generar relaciones distintas con sus Fuerzas Armadas. Han adecuado sus legislación y más en general su conducta, acorde con la características propias de la democracia moderna. Un rasgo distintivo de ello lo constituye el reforzamiento del control civil sobre los militares.

Nuestro país después de haber sido una especie de oasis en un desierto en Latinoamérica, al ser una de las pocas democracias existentes en esas décadas plagadas de dictaduras, no sólo se ha estancado en esa materia, sino que hemos retrocedido notablemente, en el débil control civil que se ejercía. 

A lo largo de la historia -durante todo el siglo XIX y casi la mitad del XX- hemos sido gobernados por militares. Con la notable excepción del periodo de la democracia civil (1958-1998) durante esos vilipendiados cuarenta años, en los cuales los venezolanos alcanzamos los más altos niveles de vida y grados de desarrollos de nuestra existencia como nación. En especial durante los primeros veinte y cinco años (hasta el llamado viernes negro) tiempo en el cual las perversidades de la corrupción, el clientelismo, la deslegitimación de los partidos políticos gobernantes y otros males no habían alcanzado las dimensiones posteriores; que entre otras cosas posibilitaron la elección por primera vez de un Presidente proveniente del ejército, quien había intentado asumir el poder mediante un golpe de estado.

La imagen del "gendarme necesario" según la teoría expuesta por Laureano Vallenilla Lanz, siempre ha estado presente en el subconsciente colectivo, ello explica que frente a las aberraciones en las postrimerías de la democracia civil, importantes sectores de la sociedad miraran hacia la figura de un militar que "impusiera orden y respeto".

Hoy sin embargo, nos encontramos frente a un gobierno que no posee los recursos económicos, el respaldo popular y el carisma de su antecesor, que junto al respaldo de los altos mandos de la Fuerza Armada, fueron los pilares sobre los que se sostuvo e impuso el régimen. Maduro se sostiene principalmente sobre el respaldo de sectores de la máxima jerarquía de ese estamento y su gobierno está prácticamente tutelado por ellos. 

En estos diez y ocho años alrededor de 1.700 militares activos y retirados han ocupado cargos importantes en la administración pública central y descentralizada, al igual que en las empresas del estado. Aproximadamente un tercio ha sido designado por Maduro en tres años y un poco más del 33% de su gabinete proviene del mundo castrense. Casi la mitad de los gobernadores electos son oficiales en situación de retiro. Actualmente existen diez y siete empresas propias o mixtas bajo el control de las FAN, la mayoría no relacionadas con el rol asignado constitucionalmente.

La influencia decisiva en el gobierno, las ventajas y privilegios que se le concede a un reducido sector de las FAN -en este como en otros aspectos de la política generalizar constituye un error- no exceptúa a la institución de la realidad existente en el resto de la sociedad y no la exime tampoco de las contradicciones existentes en el gobierno.

Solo en ese contexto discordante se puede intentar examinar las declaraciones del ministro que un día afirma :" no quiero ver a un Guardia Nacional cometiendo una atrocidad en la calle" y al siguiente día sentencia: "ratifico toda mi solidaridad con la Guardia Nacional que con tanta dignidad defiende la patria, siempre fiel al deber"...podría continuar con los puntos suspensivos para concluir estas reflexiones con un ¡ Sin comentarios!...No obstante como ellas ameritan un análisis más extenso lo dejaré para la próxima semana, si de aquí a allá no ocurre como suele suceder frecuentemente, un acontecimiento que priorice nuestra atención.

EL CHAVISMO HOY.

 Víctor Hugo D’Paola.

El chavismo pudo haber sido no solo un fenómeno político, sino un movimiento transcendente con futuro más allá de su líder fundador. No ha resultado así. En vida y en sus mandatos presidenciales, Hugo Chávez fue demasiado personalista, él solo era la voz de su partido y su gobierno, nadie distinto al caudillo tenía vida política propia. Nunca se preocupó por crear un equipo dirigente del estado, ni siquiera del partido suyo. Único líder, caudillo tradicional venezolano y estalinista de nuevo cuño que asumía la práctica histórica de lo que había sido el centralismo de los partidos comunistas del siglo XX. Cometió dos grandes errores que después Maduro repitió exagerándolos: la dependencia política del gobierno cubano, lo que significó alienarse a los 50 años de fracasos de una revolución, negación de la democracia. El otro grave error de Chávez fue ir cediendo espacios de poder cada vez más determinantes a los militares, activos y en retiro, es decir un retorno al militarismo, que tanto daño le ha hecho al país durante su historia. Chávez y su gobierno fueron presidencialistas, centralistas y militaristas en un populismo, que en la experiencia de América Latina ha sido negativo en países que lo han sufrido.

Con Nicolás Maduro se agravan estos males, fue una pésima escogencia del casi moribundo Chávez, la de Maduro como sucesor en la presidencia de la República y en el liderazgo del movimiento chavista. En Maduro, la desproporción existente entre lo que se propone y la capacidad suya para realizarlo. Su inferioridad es visible, evidente. La inteligencia y la cultura le son ajenas a este presidente, quien ante sus continuos fracasos, cree que la solución es radicalizar su política, llevándola hasta el extremismo fascista. Exagera el presidencialismo, aunque esta institución esté cada vez más devaluada, desconoce poderes legítimos como la Asamblea Nacional, producto de las elecciones de diciembre de 2015, se rodea para gobernar de una camarilla impopular.

Maduro se convierte en prisionero de su propia incapacidad y de un grupo reducido de militares que buscando controlar el poder, lo hacen a través de Maduro, presidente títere. Es muy difícil en los primeros años del Siglo XXI, un gobierno dictatorial abiertamente militar, la opinión internacional no lo aceptaría. El asalto militar al poder se disfraza con gobernantes títeres que no vistiendo uniformes militares, estén dispuestos a ponerse al servicio de ellos. En Venezuela, nadie puede negar que hay un gobierno dictatorial y éste no podría sostenerse sin el poder de fuego, armado y represivo de militares en funciones. 

El gobierno actual no solo es dictatorial, también es fascista, aunque todavía algunos chavistas lo ignoren. Este es uno de los problemas que afectan a muchos chavistas que se creen obligados a servir a Maduro y a una falsa revolución. Maduro, su camarilla y su gobierno, aun con sus relaciones con el despotismo cubano, no son verdaderamente una revolución, son una voluntad de cómplices que desesperadamente buscan mantenerse en el poder, conservar sus desmesurados privilegios ante un pueblo hambreado y cada vez más pobre. 

Los chavistas han podido ser un movimiento que transcendiera su paso por el gobierno, como lo fue el peronismo y el sandinismo, ida y regreso. Cuando han perdido el poder se van a la oposición y más tarde recuperan el gobierno. Todo hace ver que el chavismo será “flor de un día”. Uno solo líder que está muerto, no basta el culto a la personalidad de un difunto, la necrolatría. No ha surgido en sus filas un liderazgo nuevo, Maduro, Cabello y Rodríguez son caricaturas de líderes, de inanidad como políticos. Esta situación muestra lo que está pasando en el chavismo, cada vez mayor descontento en sus filas, pérdida del respaldo popular, la división tocando a sus puertas. Unos, aspirando a volver a ser una opción transformadora y otros solo interesados en su acomodo político, en “salvar sus piscinas”, como dijo una vez el gran cineasta Orson Welles.

CONSTITUYENTE COMUNAL VÍA VENEZOLANA AL CASTRO COMUNISMO.

Gonzalo González

La decisión de realizar un proceso constituyente de carácter originario parece ser la última y postrera operación estratégica del régimen chavista para consolidar la dictadura y mantenerse en el poder.

De concretarse ese objetivo, Venezuela – por no se sabe cuánto tiempo – emergería como el segundo Estado comunista del hemisferio. Posibilidad hasta hace poco impensada para muchos quienes desestimaban los pasos lentos, pero seguros del chavismo en esa dirección. La “ Prostituyente “ de hoy es hija legitima del intento de Chávez de reformar la Constitución para instaurar el Estado Comunal y borrar todo vestigio del “Estado democrático y social de Derecho y Justicia….” cito textualmente las primeras dos líneas del artículo 2º de la Constitución Nacional vigente, aunque derogada en la práctica por el Gobierno.

El Estado Comunal propuesto por el régimen es una versión criolla del llamado Poder Popular cubano, eufemismo que busca, ya sin éxito, esconder la esencia dictatorial totalitaria del sistema político cubano. La cubanización del país empezó hace mucho tiempo con los ritmos y obstáculos que le ha impuesto le resistencia pertinaz de los demócratas venezolanos. La brutal crisis económica y social en curso es una consecuencia esperable de tener a Cuba como paradigma.

Lo paradójico del asunto es que mientras la oligarquía castrista busca, con sus avances y retrocesos, una fórmula para salir del comunismo sin abandonar el poder, el chavismo gobernante ha decidido imponernos ese sistema.

He leído y escuchado a personas que me merecen respeto intelectual y político la afirmación de que la Prostituyente no se materializará. Supongo que tales afirmaciones deben sustentarse en algo más allá del olfato político, y barrunto que algunos de esos contertulios manejan informaciones que creen no deben comunicar. Digo y espero que acierten en su pronóstico para bien del país y su entorno.

Ciertamente, el régimen no pareciera estar en las mejores condiciones cómo para imponerle al país tal despropósito. Se sustenta en su secuestro del aparato del Estado, en el apoyo de la FAN y los cuerpos de seguridad, en su alianza con el hampa organizada y en un declinante apoyo ciudadano que oscila – según las encuestas serias - entre un 15 y 20%. Enfrente tiene la abierta oposición de más o menos el 80% de la población que protagoniza una rebelión democrática que lo ha puesto contra la pared. A todo esto hay que sumarle una creciente, aunque todavía insuficiente disidencia interna, que encabeza la valiente Fiscal General y que pareciera incrementarse en el futuro con funcionarios colocados en sitios clave. Sin olvidar la actitud resuelta asumida por sectores y organismos de la Comunidad Internacional cada vez más conscientes de la naturaleza y propósitos del régimen.

Sin embargo estimo, que al día de hoy (13 de junio), el Gobierno tiene todavía la capacidad de materializar su proceso constituyente. Si logra, y para eso está el CNE, organizar y efectuar la elección de los constituyentista amparado en un Plan República acatado por toda la FAN y moviliza a un 25% de la ciudadanía – proveniente la misma de sus partidarios y los movilizados vía chantaje y miedo - el plan se cumplirá con todas las consecuencias perversas del caso.

Para que lo anterior no ocurra el Gobierno debe sufrir una presión de tal magnitud – todavía no ocurrida- que lo obligue a desistir de su constituyente y a negociar su salida mediante unas elecciones presidenciales adelantadas. 

El escenario arriba señalado es el reto principal que tienen las fuerzas de cambio y eso es hacer otras cosas más allá de la necesaria presión de calle que debe crecer en magnitud, fuerza y extensión social y geográfica. Es lograr que la Comunidad Internacional sea más contundente y clara en su rechazo al régimen y que avance en decisiones y medidas que afectan realmente al Estado material y políticamente como por ejemplo un retiro masivo de embajadores si persiste el plan constituyente, desconocer el resultado de las eventuales elecciones y resoluciones de la Prostituyente y otras medidas.

En materia de presión interna anunciar de manera unitaria y cuando digo unitaria me refiero a incorporar a todos aquellos sectores políticos, sociales y de diversa procedencia y adscripción que se va actuar por todas las vías cívicas para impedir ese proceso y finalmente llamar a la abstención activa y militante ante los anunciados comicios del 30 de Julio.

Convencer a la FAN sobre la necesidad - por el bien del país y para evitar mayores perjuicios - que no terminen convirtiéndose en una fuerza de ocupación de su propia nación y que se pronuncien en contra de una constituyente innecesaria, inconstitucional y perjudicial para Venezuela y su gente.

EL ENEMIGO DE MI ENEMIGO ES MI AMIGO

Gerónimo Figueroa Figuera

Reza el viejo refrán, el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Desde 1007 estoy pidiéndole a Luisa Ortega que hiciera respetar la Constitución y ahora que comenzó hacerlo no la voy a cuestionar. Llegará el momento donde cada uno de nosotros tenga que rendir cuentas a la justicia divina y la terrenal. Sin embargo tal como están las cosas en nuestro país, los venezolanos de buena voluntad no podemos permanecer indiferente frente a lo que ocurre entre la Fiscal General de la Republica, Luisa Ortega Diaz, y los magistrados chimbos del TSJ que a trocha y mocha están liquidando el estado republicano establecido en la Constitución Nacional de 1999. 

En el Choque de trenes entre la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Diaz y el Tribunal Supremo de Justicia, donde la mayoría de los venezolanos hambrientos de justicia estarían ubicados respaldando al ministerio Público en defensa de la Constitución Nacional y la democracia venezolana, mientras que del lado de los magistrados usurpadores del tsj está el régimen de Nicolás, las cuatro mujeres del CNE y el alto mando militar encabezado por el ministro Padrino López, los cuales buscan imponer por la fuerza de las armas y la represión el fraude constituyente para liquidar el estado republicano. 

No hay ninguna duda que Luisa Ortega Diaz armó tremendo peo con las últimas actuaciones en el TSJ al pedir la nulidad de las designaciones de 13 magistrados principales y 20 suplentes por la asamblea chavista encabezada por el teniente golpista, Diosdado Cabello, el 23 de diciembre de 2015. Esta acción que ya fue despachada de forma express por los propios magistrados chimbos sin ser considerada en sala plena con los 32 integrantes donde los cuestionados debieron inhibirse por ser parte interesada, los pone mas al descubierto frente al estado de derecho y la Comunidad Internacional.

La otra acción tiene que ver con la solicitud de antejuicio de méritos contra los siete magistrados de la sala constitucional por considerar que estos individuos conspiraron contra la institucionalidad y el sistema republicano con las sentencias 155 y 156 donde le quitaban las atribuciones a la Asamblea Nacional. Este juicio igualmente debe ser considerado por la sala plena y tampoco pueden participar los siete magistrados de la sala constitucional a quienes la Fiscal le está solicitando el antejuicio de méritos, si no se inhiben, Luisa Ortega tendrá que recusarlos por ser partes interesadas en el juicio para obligarlos a desincorporarse.

En estas acciones la Fiscal General de la Republica, Luisa Ortega Diaz, necesita la colaboración del poder Legislativo para que anule de una vez y para siempre, las sesiones donde fueron designados los magistrados chimbos por el teniente golpista, Diosdado Cabello, y aligere la designación de nuevos magistrados de acuerdo a lo establecido en las normas. Igualmente la Fiscal todavía tiene cartas bajo la manga como la denuncia de corrupción contra Nicolás Maduro con la empresa brasileña, ODEBRECHT, la propia nacionalidad del presidente o la ejecución del presupuesto nacional sin la aprobación de la Asamblea Nacional, que también pudiera poner sobre la mesa.

Pero si Nicolás y el tsj con la bendición del padrino, quieren saltarse a la torera y actuar como el propio Jalisco, Luisa ortega Diaz tendría todavía el recurso de invocar el artículo 350 de la Constitución Nacional que permite restablecer el estado de derecho y la institucionalidad, el cual dice lo siguiente: Artículo 350 “El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los Derechos Humanos”.

En ese sentido, y esto lo digo con mucha responsabilidad, pareciera que llegó la hora para que la MUD como organización establezca puentes comunicantes con los sectores disidentes del chavismo que se han desprendido del gobierno de Nicolás y están apoyando a Luisa Ortega Diaz. Hay que aplicar aquello de que, “La política es el arte de lo posible para lograr lo imposible”. O el sabio refrán, “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”. Si estamos convencidos en una transición con acuerdo nacional, es necesario establecer esos puentes. La combinación de la Fiscalía General de la Republica con la Asamblea Nacional tienen mucho peso frente a la Comunidad Internacional. 

Pero si la vaina se pone muy pequeña y el régimen insiste con el fraude constituyente, la MUD, la Asamblea Nacional y la Fiscalía General de la Republica deben llamar al pueblo venezolano a plegarse al 350. Esta acción sin duda, harái despertar a un sector venezolano muy importante que todavía esta silencioso pero muy pendiente.

CUBA Y LA SOLUCION DE LA CRISIS

Freddy Núñez.

Escribo cuando se han cumplido 72 días de protestas, y el saldo en muertos, heridos, presos y secuestrados es de una magnitud inaceptable en un país democrático. Las causas del repudio al régimen siguen siendo las mismas, con el agravante de su evidente profundización cotidiana. La crisis alimentaria, tiene tres expresiones constatables, las interminables colas para tratar de adquirir “lo que llegue”, la escasez de productos de la dieta básica, y el deprimente espectáculo de niños, hombres y mujeres hurgando en los contenedores de basura en busca de alimento. A esto se agrega una nueva realidad creada por años de una aberrante “política económica”, la de productos que reaparecen en el mercado, con precios imposibles de pagar. Venezuela debe ser uno de los pocos países donde el anuncio de un aumento de salario por parte del gobierno, provoca más llanto que celebración. 

Con las medicinas la situación es terrible, añadiéndose el colapso de los servicios públicos de salud (y ya algunos privados) que no pueden prestar servicios por falta de todo tipo de recursos. Estos flagelos acompañados de la inseguridad, el desempleo y el deterioro absoluto de la calidad de vida del venezolano, produjeron el lógico descontento de los venezolanos. El gobierno en vez de buscar la unión nacional para enfrentar el desastre, optó por dedicarse a atornillarse en el poder a como diera lugar. Se burló de la voluntad popular que en diciembre del 2015 entregó a los demócratas el control de los 2/3 de la AN, y a partir de ese momento incrementó con cinismo y desparpajo, las violaciones a la constitución. Se estima en más de 70, las decisiones tomadas por el tsj en contra de la AN, y por si fuera poco el atropello, emitieron las sentencias 155 y 156, las cuales denunció con valentía la Fiscal General como “ruptura del hilo constitucional”. El 1° de abril fue la primera y multitudinaria manifestación del país contra un gobierno corrupto que solo ha generado miseria y dolor. La respuesta del régimen ha sido la que es propia de las dictaduras, la represión, cuya violencia indiscriminada ha incrementado, consiguiendo producir una tragedia colectiva y el aumento de las protestas y el rechazo. La otra respuesta ha sido echar gasolina a la candela, anunciando una constituyente espuria, que viola, una vez más la CN. Frente a esto, la Fiscal ha solicitado la nulidad de todos los actos que pretenden legitimarla, y la MUD ha asumido el compromiso de hacerse parte de esa solicitud. Mantener el fraude de la prostituyente solo vaticina un escenario aún más conflictivo. 

Esta situación no puede continuar. Dentro de los múltiples factores nacionales e internacionales que forman parte del rompecabezas de la situación nacional, quiero dedicar unas líneas al papel de Cuba. Por lo que conozco, tengo la impresión de que se impondrá el pragmatismo que ha inspirado la política exterior castrista desde su llegada al poder. Una política exterior que no le hizo ascos a mantener siempre cordiales relaciones con Franco e incluso mandar un representante a las exequias del dictador. Esa política que entendió el papel de CAP, y convirtió a Fidel en la atracción principal de su toma de posesión en febrero del 89. La que lleva a Fidel, el 4 de febrero del 92, cuando el sangriento y fallido golpe de Chávez, a llamar a CAP y ofrecerle solidaridad y apoyo. Cuba sabe que el cuadro en el continente ha cambiado, que la administración Trump, es menos dada a la práctica de la diplomacia tradicional, y lo más importante, que el régimen de Maduro no tiene posibilidad de mantenerse en el poder. Por ello es necesario conversar con Cuba, y garantizarle relaciones de equidad con el nuevo gobierno venezolano. Dejar claro que los acuerdos vigentes serán revisados no con óptica revanchista, sino por imperativos constitucionales, y como harían ellos, atendiendo primero los intereses nacionales. En fin, ofrecerles la relación que se debe mantener con todos los países del mundo, basada en la equidad, la justicia y el respeto. Bien haría Cuba apostando por un futuro de buenas relaciones con el nuevo gobierno, lo cual podría mejorar sus propias perspectivas frente a Estados Unidos. Ellos seguramente saben que el chavismo sobrevivirá, si actúan sus políticos, no sus mafias. Por lo demás, la situación requiere una urgente mediación de países confiables, capaces de influir en la detención de la violencia y la muerte, abriendo camino a la democracia. Las bases para un acuerdo como recordó el Cardenal Parolín existen. 

GOBIERNO A FUTURO

Luis Martínez


Imagino la corredera que deben tener magistrados del TSJ, Defensor del Pueblo y miembros radicalizados de la cúpula del Psuv, por tratar de buscar vericuetos jurídicos para enjuiciar y destituir a la Fiscal General de la Republica. Ya no se trata de magistrados que los mueve la impartición de justicia, sino de zagaletones que han transformado al TSJ en una institución al servicio de un continuado fraude constitucional. Les duele la actitud de la fiscal en defensa de la constitución, no tanto por que provenga de sus filas, sino porque la defiende a capa y espada a la vez que se ha transformado en un verdadero peligro institucional que le hace mucho daño a la trampa que quieren montar.

Queda poco menos de mes y medio para que el día que sueña el gobierno en lograr el clímax, con el desaguisado inconstitucional de la convocatoria constituyente, se les haga realidad. Sin embargo nada indica la viabilidad de tamaña pretensión. Al contrario, mientras más se acerca esa fecha, más crece la posibilidad de un desenlace institucional que pare esa ilegalidad y restablezca el hilo constitucional mancillado y violentado por un gobierno desubicado y represivo que a troche y moche quiere perpetuarse en el poder sin importarle el deterioro creciente de la calidad de vida de los venezolanos.

El CNE con indignas rectoras a semejanza del TSJ, hablan como si todo fuera normal. Abren los plazos para la inscripción de candidaturas a gobernaciones, enmarcadas en una estrategia que suponen la oposición va a rechazar y no participar, dejándole al Psuv el camino expedito para mostrar al mundo que ellos si quieren elecciones y quien no las quiere es la oposición. Aquí hay que hilar fino. El régimen, en el supuesto de que consumaran la ANC, desacreditado, inestable, resquebrajándose por todas partes, con mucha debilidad institucional y con un pueblo en la calle defendiendo su constitución, lo peor que le puede pasar es tener a 23 candidatos a gobernadores encabezando en cada estado la resistencia al fraude constitucional, a la vez que permite a la oposición reafirmar su condición democrática, pacifica, constitucional y electoral. Se le mostraría al mundo la voluntad de acudir a cualquier evento electoral, siempre y cuando este esté enmarcada en la constitución; condición que no cumple la convocatoria a la espuria ANC. Y tiene asidero político, además del constitucional, pues siempre hemos reiterado en estos últimos años la necesidad de convocar elecciones regionales, locales y nacionales. Algunos argumentan que si la ANC se instala primero pueden cambiar el registro electoral o desconocer los candidatos electos, pues esa es la lucha, nada de lo que la ANC apruebe será reconocido por la oposición democrática ni por la mayoría del país. Unas elecciones regionales enmarcadas en la constitución si son válidas y deben ser reconocidas por todos. Seria todo el país diseminado en cada estado, con liderazgos regionales luchando por restablecer la constitución frente a un régimen forajido, débil e incapaz de poder atinar una defensa que lo salve.

Creo en la imposibilidad que tiene el régimen de sustentar la convocatoria a la ANC. Luce tan débil que la mejor alternativa que tiene el gobierno es desmantelarla. Pero si no fuese así y lograsen consumarla, sería un magro logro sin pertinencia a futuro. El radicalismo del gobierno solo visualiza sus deseos de perpetuarse en el poder y se desconectan de la realidad. La oposición venezolana tiene que inteligenciar su estrategia para no perder la perspectiva en producir un cambio que al final unifique al país y desate sus fuerzas productivas para el cambio. Sin el sentimiento del pueblo venezolano, es imposible sostener un gobierno a futuro.

DEL HAMBRE Y LA CONSTITUCIÓN

Leonardo Montilla


Desde el hambre a la Constitución, dos palabras que pueden resumir el rotundo fracaso de la izquierda militarista que en mala hora gobierna Venezuela. La crisis económica agobia cada vez más a los venezolanos, la escasez de alimentos así como los enormes niveles de inflación son peores cada día. Las colas en los abastos son milenarias y los productos cada vez menos. Igualmente la dantesca situación de la salud, no hay medicamentos, ni siquiera antibióticos elementales, la inseguridad delictual y la falta de oportunidades de desarrollo individual y colectivo son el drama a la que nos ha traído la gestión del actual gobierno quien cada vez luce mayormente solitario, decadente y anti popular.

Aunado a esta desproporcional situación económica y social, aparece ahora la otra parte de la crisis como lo es la actuación gubernamental saltándose la Constitución y las leyes, colocando la república en una situación de anomia institucional, donde la anarquía y el imperio de los hombres se acentúan por encima del imperio de las leyes. Un país donde no exista el respeto a las normas constitucionales que viene a ser el contrato de convivencia social va rumbo al peor de los mundos; a ese mundo de violencia donde la élite militar cívico pretende desenvolverse para atornillarse en el poder.

Es decir la crisis de la decadencia, que tiene como conductores al ejecutivo nacional, al TSJ, al CNE y una parte del Poder Moral, es producto de la malévola intención de crear un Estado autocrático, violador de las elementales normas civilizadas, sin derechos humanos y sin garantías constitucionales; donde hasta los dignos derechos inherentes al ser por medio del derecho natural sean desaparecidos en función de los privilegios de unos pocos.

Esa es la naturaleza de la propuesta política que desde la presidencia de la república se pretende al impulsar, con el apoyo cómplice de los poderes sumisos, desconocedores de la norma, una asamblea constituyente ilegal, inconstitucional e inmoral carente de todo apoyo popular y protagónico.

El país está en la calle, diferentes sectores incluyendo algunos vinculados al propio chavismo, levantan su voz en contra de este fraude constituyente que no tiene otra razón de ser sino perpetrar en el poder a la élite gobernante, en una especie de monarquía absolutista, sin libertad ni justicia.

Cada marcha, cada protesta, cada opinión o conducta irreverente de los venezolanos es un reclamo contra quienes nos hundieron en esta crisis; cada protesta por la falta de comida es una protesta por defender el Estado de Derecho, cada protesta contra la inseguridad, contra la crisis hospitalaria y de abastecimiento de medicinas es un grito que reclama nuestros derechos, cada joven fallecido a manos de la dictadura genocida era una luz de esperanza por tener un país de oportunidades para todos.

El gobierno luce entrampado, no tiene apoyo popular salvo el que proviene de la presión a los empleados públicos y que como toda amenaza tiene fecha de caducidad. Todos los días pierde apoyos importantes a lo interno e internacionalmente. Luce dividido, sin liderazgo, sólo la inmensa botija del erario público que utiliza para manipular la pobreza. La irreverencia popular, democrática y pacífica no cesa, aumenta y suma voluntades, sobre todo porque la conciencia colectiva, hasta en el último rincón del país, aspira y desea cambio. Venezuela no se rinde. La Constitución es el camino.

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